
Gabi Guerrero Idrovo
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Lo imposible cuesta un poco más, y los derrotados son los que bajan los brazos.
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Nos dicen que es un gesto noble. Que colocar implantes anticonceptivos a jóvenes en los barrios es un acto de servicio, de amor, de humanidad. Pero detrás de esa aparente nobleza hay algo mucho más peligroso: la domesticación del poder en clave femenina, una estrategia política que disfraza de compasión lo que es, en realidad, una forma de control y legitimación. Lavinia V. Noboa, los embarazos adolescentes no ocurren por falta de implantes. Ocurren porque existen sistemas de desigualdad que exponen a las niñas a la pobreza, al abuso, al silencio, a la ausencia del Estado. Ese en el que precisamente TÚ ESPOSO ES PRESIDENTE. Actuar sobre el cuerpo sin transformar esas estructuras es reducir el problema a su síntoma. Es intervenir la piel cuando lo que está enfermo es el país. Las instituciones que deberían estar allí (el MSP, el Ministerio de Educación, las políticas públicas de igualdad) han sido vaciadas, debilitadas o deslegitimadas. Y en su lugar emerge una figura caritativa, femenina, blanca, con poder simbólico, que ofrece “ayuda” donde debería haber derechos. Así se reinstala el paternalismo desde la dulzura: una mujer que representa al poder patriarcal, pero lo ejerce envuelto en ternura. El peligro está en que este modelo de poder es más eficaz que el autoritario. Ya no necesita imponer, ni castigar. Solo necesita convencer. Convencer de que el control del cuerpo femenino es una expresión de amor; que la caridad sustituye a la justicia; que la obediencia es gratitud. Y mientras se aplaude la entrega de implantes, nadie pregunta por las causas estructurales del embarazo adolescente: el hambre, la falta de educación, la violencia sexual, el abandono estatal. El espectáculo de la ayuda sustituye a la política, y la imagen de la “primera dama comprometida” reemplaza al Estado que renunció a sus deberes. Eso no es compasión, es colonización emocional. Una que necesita del sufrimiento del otro para existir, y del aplauso colectivo para legitimarse. Lo verdaderamente peligroso no es el implante, sino el relato que lo acompaña: el que enseña que las mujeres pobres deben ser agradecidas, que los derechos se obtienen por benevolencia, y que la jerarquía puede maquillarse con sonrisas. Porque el patriarcado se ha vuelto astuto: ya no habla con voz de mando, sino con voz de madre. Y es ahí donde más daño hace.
Gabi Guerrero Idrovo456,989 views • 8 months ago

¡Negocio redondo! La tía pone el puerto (DP World), el sobrino pone el puente y el pueblo pone la plata. Las piezas del tablero Noboa encajan perfecto: logística, solares y poder político. Ya no es teoría, son los intereses de los mismos de siempre. 💰 #QuintoPuente
Gabi Guerrero Idrovo81,855 views • 4 months ago

Cuando Lourdes Tibán llama “Rana” a Luisa, no es humor: es la misma violencia que históricamente ha buscado ridiculizar a las mujeres en política. Pero lo más grave no es solo la burla. Es que Marcela acompaña la risa. No frena. No pide respeto. No pone límites. Un "No seas bruja" no basta. Y ahí es donde todo se desordena. Porque si una mujer que fue presidenta de ese movimiento, que incluso se puso una blusa diciendo “Es tiempo de mujeres”, no es capaz de defender a otra compañera (aunque no sea su amiga) entonces hay que preguntar sin rodeos: ¿Dónde quedó ese “tiempo de mujeres”? ¿O es tiempo solo de las mujeres que te caen bien? Porque cuando una prefecta y compañera militante permite que otra mujer sea burlada públicamente, demuestra que ese lema no era una postura firme: era una consigna vacía que no se sostiene cuando a la que atacan no te simpatiza. Y es aquí donde hay que decirlo con claridad: no todo vale. No vale callar. No vale reír. No vale sumarse a una burla que deshumaniza a otra mujer. Cuando la dignidad de una compañera depende del gusto personal, no estamos ante un liderazgo comprometido: estamos frente a la misma lógica patriarcal, repetida con otra voz y otra cara.
Gabi Guerrero Idrovo108,715 views • 7 months ago

Que la madre del presidente y asambleísta nacional, les diga a las mujeres que “crean en sí mismas”, que “no abandonen sus metas” y que “sigan adelante cuando se sientan débiles”, puede sonar inspirador, pero resulta profundamente problemático cuando se lo dice desde el poder y el privilegio. Ese tipo de mensajes trasladan a la esfera individual problemas que son estructurales, sostenidos por decisiones políticas concretas. Mientras se repite un discurso de superación personal, el Estado (del que ella forma parte) degradó el Ministerio de la Mujer, lo absorbió dentro del Ministerio de Gobierno y cerró el año con cifras alarmantes de femicidios. Hablar de “fuerza interior” en ese contexto no empodera: oculta la responsabilidad estatal, invisibiliza la violencia y normaliza la ausencia de políticas públicas efectivas, responsabilidad directa del gobierno que lidera su propio hijo, y que con este tipo de discursos ella termina justificando y encubriendo. Las mujeres no están fallando por no creer lo suficiente en sí mismas. Están siendo falladas por un Estado que se retira, que debilita la institucionalidad y que reemplaza derechos por gestos asistenciales. Las fundaciones pueden acompañar, pero no sustituyen al Estado, ni garantizan prevención, atención ni justicia. Decirle a una mujer que sobrevive a la violencia que “siga adelante” sin ofrecerle protección real, recursos y respaldo institucional no es inspiración: es abandono político. Los discursos bonitos no bastan. Las vidas necesitan políticas públicas.
Gabi Guerrero Idrovo84,790 views • 7 months ago

Señoras y señores, lanzaron el video. Nos dieron todo: himno nacional, cámara lenta, ministros hablando con voz firme, imágenes épicas y, cómo no, al protagonista de siempre: el presidente. Un arte. Financiado con plata pública, claro. Porque para el marketing patriótico sí hay presupuesto. Para lo demás, para lo importante, no. Gracias por tanto, gobierno del show.
Gabi Guerrero Idrovo43,454 views • 1 year ago

Rodrigo Borja no se despide: se queda en la ética que nos exigió, en la democracia que defendió y en la socialdemocracia que ayudó a construir. Como militante de la Izquierda Democrática, hoy siento dolor, pero sobre todo responsabilidad: volver a nuestra esencia, reconstruir desde las bases y honrar su legado con coherencia y trabajo real. Gracias, Rodrigo Borja. Su nombre es historia y su legado, tarea.
Gabi Guerrero Idrovo13,946 views • 7 months ago
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