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Noah Higón Bellver

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Vivo más de lo que puedo, sueño aún como niña y sobrevivo a golpe de gotero. Jurista, politòloga i escriptora. #EERR 💜🦻🏼📩 [email protected]📗👇🏼

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De esta foto hace hoy 5 años. Estaba en coma inducido. No daban un duro por mí. Y sí, probablemente el traje de madera que estrenaré ya esté plantado, pero, de momento, que acojonantes son los los pequeños momentos de felicidad que le robamos a la vida.

De esta foto hace hoy 5 años. Estaba en coma inducido. No daban un duro por mí. Y sí, probablemente el traje de madera que estrenaré ya esté plantado, pero, de momento, que acojonantes son los los pequeños momentos de felicidad que le robamos a la vida.

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Mi melena sigue siendo el gesto más pequeño y, a la vez, más valiente de rebeldía que me queda. Me dicen que me la corte, que será más cómodo, más práctico, más fácil. Y tienen razón. Pero llevarla así me recuerda que todavía puedo decidir sobre mí, aunque tantas cosas ya no dependan de mi voluntad. Quién sabe… igual si la corto pierdo los poderes, como Sansón. O quizá pierda algo aún más frágil: la sensación de seguir siendo dueña de mi cuerpo. He aprendido que la libertad no siempre es épica. A veces cabe en gestos mínimos: elegir cómo llevar el pelo, cerrar los ojos bajo el agua caliente, respirar hondo sin prisa. En un hospital, una ducha no es solo higiene. Es dignidad. Es volver a habitar el cuerpo, aunque duela. Es sentir el agua caer y recordar que sigues aquí, que sigues siendo tú, incluso entre cables, batas y silencios largos. Por eso hoy, si te duchas antes de irte a la cama, en tu casa, con tu toalla limpia y tu intimidad intacta… da gracias. No es rutina. Es privilegio. Es hogar. Es vida ocurriendo en lo sencillo. Y quizá mañana, cuando te mires al espejo, recuerdes que también tú tienes pequeñas rebeldías que te sostienen. Noah Higón

Mi melena sigue siendo el gesto más pequeño y, a la vez, más valiente de rebeldía que me queda. Me dicen que me la corte, que será más cómodo, más práctico, más fácil. Y tienen razón. Pero llevarla así me recuerda que todavía puedo decidir sobre mí, aunque tantas cosas ya no dependan de mi voluntad. Quién sabe… igual si la corto pierdo los poderes, como Sansón. O quizá pierda algo aún más frágil: la sensación de seguir siendo dueña de mi cuerpo. He aprendido que la libertad no siempre es épica. A veces cabe en gestos mínimos: elegir cómo llevar el pelo, cerrar los ojos bajo el agua caliente, respirar hondo sin prisa. En un hospital, una ducha no es solo higiene. Es dignidad. Es volver a habitar el cuerpo, aunque duela. Es sentir el agua caer y recordar que sigues aquí, que sigues siendo tú, incluso entre cables, batas y silencios largos. Por eso hoy, si te duchas antes de irte a la cama, en tu casa, con tu toalla limpia y tu intimidad intacta… da gracias. No es rutina. Es privilegio. Es hogar. Es vida ocurriendo en lo sencillo. Y quizá mañana, cuando te mires al espejo, recuerdes que también tú tienes pequeñas rebeldías que te sostienen. Noah Higón

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No me juzgues por el día en que no salgo de la cama. No es pereza: es guerra. No me juzgues cuando decido salir de la cama y vivir, aunque el mundo pese a mis espaldas. Mi cuerpo libra batallas que no se ven, peleas internas que desgastan huesos, nervios, alma. Me hablas de normalidad, y yo solo conozco la resistencia. No me juzgues por cancelar planes, por desaparecer sin previo aviso, por tener ojos cansados cuando apenas ha empezado el día. Estoy aquí, aunque a veces mi cuerpo me obligue a estar lejos. Estoy luchando, aunque no lleve vendas ni fiebre visible. Hay heridas que no sangran, pero duelen igual. No me juzgues por reír alto en los días buenos, ni por llorar en los pasillos blancos de un hospital. Ambos son parte de la misma historia: la de alguien que vive a fondo lo poco que puede, que celebra cada instante como si fuera el último respiro antes del silencio. No me juzgues si no entiendes mi dolor. Abrázalo, si puedes. Escúchalo sin buscar explicaciones. Porque lo invisible también existe, y lo que no comprendes hoy podría ser tu realidad mañana. He aprendido a no juzgar a quienes me miran con recelo, a quienes creen que exagero, que invento, que dramatizo. Les deseo salud… porque si alguna vez caminan por mi sendero, querrán comprensión en lugar de sentencia. Así que no me juzgues. Acompáñame. Siente, aunque no entiendas. Y si alguna vez dudas, recuerda: detrás de cada vida hay una historia, y detrás de cada historia, una batalla que aún no ha sido contada. #EnfermedadesRaras

No me juzgues por el día en que no salgo de la cama. No es pereza: es guerra. No me juzgues cuando decido salir de la cama y vivir, aunque el mundo pese a mis espaldas. Mi cuerpo libra batallas que no se ven, peleas internas que desgastan huesos, nervios, alma. Me hablas de normalidad, y yo solo conozco la resistencia. No me juzgues por cancelar planes, por desaparecer sin previo aviso, por tener ojos cansados cuando apenas ha empezado el día. Estoy aquí, aunque a veces mi cuerpo me obligue a estar lejos. Estoy luchando, aunque no lleve vendas ni fiebre visible. Hay heridas que no sangran, pero duelen igual. No me juzgues por reír alto en los días buenos, ni por llorar en los pasillos blancos de un hospital. Ambos son parte de la misma historia: la de alguien que vive a fondo lo poco que puede, que celebra cada instante como si fuera el último respiro antes del silencio. No me juzgues si no entiendes mi dolor. Abrázalo, si puedes. Escúchalo sin buscar explicaciones. Porque lo invisible también existe, y lo que no comprendes hoy podría ser tu realidad mañana. He aprendido a no juzgar a quienes me miran con recelo, a quienes creen que exagero, que invento, que dramatizo. Les deseo salud… porque si alguna vez caminan por mi sendero, querrán comprensión en lugar de sentencia. Así que no me juzgues. Acompáñame. Siente, aunque no entiendas. Y si alguna vez dudas, recuerda: detrás de cada vida hay una historia, y detrás de cada historia, una batalla que aún no ha sido contada. #EnfermedadesRaras

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Es gritar enfermedad sin miedo pq ya padeciste las peores amordazada y es callar enfermedad con miedo porque ya padeciste el abandono. Es la percepción de q la palabra abandono sólo puede ir seguida de la palabra rescate y el barro en las uñas de haber salido sola del pantano.

Es gritar enfermedad sin miedo pq ya padeciste las peores amordazada y es callar enfermedad con miedo porque ya padeciste el abandono. Es la percepción de q la palabra abandono sólo puede ir seguida de la palabra rescate y el barro en las uñas de haber salido sola del pantano.

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Un día más en la lucha. #EnfermedadesRaras #NadaEsImposible

Un día más en la lucha. #EnfermedadesRaras #NadaEsImposible

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Por si lo necesitas escuchar hoy.

Noah Higón Bellver

17,666 görüntüleme • 23 gün önce

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Querida mamá.

Noah Higón Bellver

99,157 görüntüleme • 1 yıl önce

nh487's profile picture

Hace años tuve un sueño. Uno de esos que parecen imposibles, que se quedan flotando en el aire, esperando a que alguien se atreva a tocarlos. En una era donde la desinformación hace ruido, me pregunté cómo hacer oír el susurro de la ciencia. Cómo hablar de la falta de investigación en enfermedades raras sin que nos apagaran la voz. Y entonces lo vi claro: había que gritarlo desde lo más alto, desde el punto más cercano al cielo de nuestro país. Si desde abajo no nos escuchaban, tal vez desde la cima del Teide sí. No fue fácil. Las cosas que merecen la pena nunca lo son. Sabía que mi cuerpo pondría límites, pero también sabía que lo que se hace con el corazón nunca puede salir mal. Y allí estaba yo con la certeza de estar subiendo por todos. Por los tres millones de personas que conviven con una enfermedad rara, por los que esperan una cura, por los que ya no pueden alzar la voz. Cada zancada fue un acto de resistencia. Cada metro ganado, una promesa cumplida. Y cuando alcancé la cumbre, junto a mi padre, miramos el horizonte como quien espera un milagro — uno de los terrenales, de los plausibles, de los reales. Desde allí grité: sin ciencia no hay futuro, sin investigación no hay esperanza, sin compromiso no hay vida. Ojalá esta llamada despierte conciencias. Ojalá entiendan que no pedimos milagros, sólo conocimiento, inversión y humanidad. Ojalá alguien lo escuche. Ojalá el eco llegue a donde aún no ha llegado la justicia. Noah #EnfermedadesRaras #NadaEsImposible #SinCienciaNoHayFuturo

Noah Higón Bellver

48,096 görüntüleme • 7 ay önce

nh487's profile picture

Sabina, no sé cómo se despide una voz que ha estado en cada esquina de mi vida. Te debo demasiados inviernos que sonaron menos fríos porque estabas tú, cantando al desamor, a la derrota y a la ternura con esa voz rota que nunca quiso fingir. Desde que estaba en la barriga de mi madre, ya eras música en mi piel. Con nueve años te vi en directo por primera vez, y entendí que hay canciones que no se escuchan: se habitan. Tus versos han sido mi casa. He crecido con ellos, he llorado con ellos, he amado y me he roto con ellos. Me han acompañado en hospitales, en aeropuertos, en despedidas. Siempre estabas ahí, como un amigo que nunca me soltó la mano. Has sido banda sonora de cada caída, de cada madrugada insomne, de cada cicatriz que se curaba con versos. “Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver” — cantabas. Y, sin embargo, yo vuelvo siempre a ti, porque tu lugar es mi memoria. Me enseñaste que “algunas veces gana el que pierde”, que se puede vivir “con el corazón en los huesos” y que no hay derrota que no suene más leve si alguien la canta contigo. También que “no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”, y también que hay que brindar “con el alma rota” aunque duela. Me hiciste creer que perder no siempre es perder, que “algunas veces gana el que pierde”, y que el amor, aunque nos arrase, merece cantarse. Hoy me despido en este “hola y adiós”, pero no de ti: porque los que “tienen la frente marchita” y aun así siguen soñando, no mueren nunca. Gracias por recordarme que la vida es agridulce, que hay que brindar “con el alma rota” y que siempre quedará una canción para salvarnos. Yo también creo que “lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción”. Y esa adicción tuya, Sabina, me sostendrá siempre. Hoy me despido de tus escenarios, pero no de ti. Porque seguirás sonando en mi memoria como una patria sin fronteras, como un lugar donde siempre es posible volver. Gracias por prestarme tus versos cuando yo no encontraba los míos, Me despido, sí, pero solo del concierto. De ti, Sabina, no me despido nunca. Gracias por enseñarme que la vida, con todas sus cicatrices, también se puede cantar. Gracias por haber sido sustento, por haber sido luz, por haber sido hogar. Gracias por ser la banda sonora de mi vida. Siempre maestro. Noah

Noah Higón Bellver

43,758 görüntüleme • 7 ay önce

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Mi padre cumple 60 años. Y pienso en cómo, en estos últimos tiempos, la vida nos ha llevado por una vorágine que a cualquiera habría desordenado por dentro, pero a nosotros nos ha unido. Nos ha obligado —o permitido, no lo sé— a mirarnos de verdad. A encontrarnos sin máscaras, sin prisas, sin excusas. Hemos compartido momentos buenos, de esos que se guardan como talismanes, y otros que dolieron en silencio, que hicieron mella y dejaron huella. Pero incluso ahí, especialmente ahí, aprendimos a querernos de otra manera: más honesta, más madura, más nuestra. Y luego está su humor. Ese humor suyo que aparece en mitad del caos como una bengala, que desarma el drama, que aligera el peso, que nos arranca una carcajada incluso cuando las cosas se ponen feas. Un humor que no se burla de la vida, sino que la desafía, y que tantas veces nos ha salvado sin que él mismo se dé cuenta. Nos descubrimos capaces de reírnos de la vida incluso cuando parecía empeñada en torcerse. Capaces de encontrar luz en medio del desorden y de sostenernos sin pedir nada a cambio. A su lado he entendido que nada está perdido mientras sigamos juntos, que incluso en los días más difíciles puede abrirse una rendija por donde entra aire, y que se puede tocar el cielo, aunque sea de puntillas, si quien te acompaña es capaz de hacerte sentir que el mundo aún merece la pena. Sesenta años. Sesenta razones para celebrar que sigue aquí, que seguimos aquí, que la vida —con todo lo que trae— aún nos permite abrazarnos, reír, reconciliarnos, y seguir aprendiendo a vivir en mayúsculas. Porque, al final, eso es lo que hemos hecho juntos: vivir. De verdad. Y eso, para mí, es el mejor regalo. Te quiero de aquí hasta el fin del mundo Gusi 💜

Noah Higón Bellver

28,590 görüntüleme • 5 ay önce

nh487's profile picture

Hay despedidas que no empiezan ni terminan en un solo momento. No son un portazo, ni una palabra más alta, ni un final de golpe. Son una brisa que se va volviendo aire quieto, una luz que se apaga muy despacio para que los ojos se acostumbren a la penumbra. Se aprende a soltar así: con manos que ya no solo sujetan, sino que acarician con cuidado, como si temieran que el otro se rompiera. Con abrazos más largos, con silencios que antes parecían incómodos y ahora son refugios. Con “hasta pronto” que en realidad significan “te voy a guardar aquí dentro”. El tiempo, en estas despedidas, se vuelve raro. A veces corre, como si quisiera escaparse de nosotros; otras veces se queda detenido, y cualquier gesto, cualquier palabra, parece tener más peso del que puede sostener. Un vaso de agua servido en la mesa ya no es solo un vaso de agua: es un acto de amor. Un paseo lento por la casa es un inventario silencioso de todo lo que se quiere recordar. El final no se nombra. Está presente, sí, pero se esconde detrás de una conversación sobre cosas pequeñas, de una broma compartida, de una mirada que se entiende sin necesidad de explicaciones. Es un invitado callado, que se sienta a la mesa y escucha mientras los demás se aferran a lo que todavía late. Las despedidas más hondas no son una puerta cerrándose, sino una mano que se suelta despacio, dejando en la piel la sensación de que todavía está ahí. No son un “adiós” definitivo, sino un hilo invisible que se estira sin romperse, uniendo un ahora que se agota con un siempre que permanece. Y así, poco a poco, se despide uno de la vida sin renunciar a ella del todo. Se cierra un capítulo como quien cierra un libro con un dedo entre las páginas, por si acaso, por si queda algo más por leer. Porque incluso cuando el cuerpo se vaya, habrá gestos, risas y palabras que seguirán respirando en quienes se quedan. Noah Higón

Noah Higón Bellver

42,430 görüntüleme • 9 ay önce

nh487's profile picture

Desde bien pequeña fui rara. No rara por mis enfermedades —eso vino después—, sino rara de nacimiento, como si la vida me hubiera puesto de perfil para ver cosas que otros no ven o para sentir de frente lo que otros sólo rozan. Cuando el sonido empezó a diluirse, cuando las palabras se quedaban a mitad de camino como pájaros cansados, me di cuenta de que mirar era mi única forma de oír. Mirar hasta que doliera. Mirar hasta que lo invisible respirara delante de mí. Mis ojos aprendieron pronto a atravesar la corteza de las cosas. Unas veces eran puñales que abrían grietas, otras, lupas silenciosas que ordenaban el mundo en carpetas invisibles: los gestos que delatan, las emociones que nadie verbaliza, las huidas, los temblores, las palabras que no salieron de ninguna boca pero se quedaron flotando en el aire como ecos inventados. Todo se queda en mí. Tengo una memoria que colecciona silencios con más fidelidad que los sonidos. Un archivo secreto que sólo se llena cuando algo duele o cuando algo es demasiado hermoso como para pasarlo por alto. Teo siempre me dice que hago “eso” con los ojos, ese parpadeo extraño que me pertenece como una firma. Lo veo en los vídeos: un instante mínimo, un latido en la luz. Como si mis párpados supieran que el mundo es frágil, que cabe entero en un abrir y cerrar de ojos, y aun así insisten en abrirse otra vez para sostenerlo. Quizá mi rareza venga de ahí: de saber que sólo una mirada puede contener una vida entera, de intuir que lo que no escucho también me habla, de comprender que mis ojos son mi manera de abrazar el ruido del mundo sin necesitar ruido. Esta soy yo: la que mira demasiado, la que recuerda lo que otros olvidan, la que vive entre parpadeos que no cierran nada pero lo revelan todo. Noah

Noah Higón Bellver

15,546 görüntüleme • 6 ay önce