
Noah Higón Bellver
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Vivo más de lo que puedo, sueño aún como niña y sobrevivo a golpe de gotero. Jurista, politòloga i escriptora. #EERR 💜🦻🏼📩 [email protected]📗👇🏼
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Hoy alguien a quien quiero me ha dicho que mi vida, al menos la que se asoma a través de Instagram, parece un reflejo en blanco y negro. Que me falta color. Quizá tenga razón. No es que reniegue del color, ni que me haya vuelto enemiga de la luz. Es solo que ahora mismo vivo una época extraña, de esas que no sabes si estás subiendo o bajando, si lo que sientes es vértigo o cansancio. Tengo miedos que no siempre sé nombrar, incertidumbres que se me pegan al alma, y una necesidad casi visceral de encontrar mi lugar en el mundo, aunque ese lugar parezca moverse cada vez que creo rozarlo con los dedos. Tal vez por eso el color ha pasado, por un tiempo, a un segundo plano. Porque hay etapas en las que una necesita mirarse sin adornos, sin filtros, sin el ruido de los tonos vivos. El blanco y negro tiene algo de refugio, de verdad desnuda. En él se ven mejor las sombras, pero también los matices de la luz. Y aunque muchos lo asocien con tristeza, yo creo que la vida en blanco y negro también puede ser bella, a su modo. Tiene la delicadeza de lo que no grita, la profundidad de lo que simplemente es. Es una pausa entre dos estaciones, un suspiro que no sabe si quedarse o marcharse. Quizá, cuando vuelva el color, lo vea todo con otros ojos. Pero por ahora, me quedo aquí, en esta escala de grises que también me pertenece. Porque incluso sin color, sigo viva, sigo sintiendo, sigo buscando. Noah
Noah Higón Bellver1,205,122 次观看 • 8 个月前

Si mañana no estoy, díganle a la vida que fue una hija de puta conmigo. Que no me lo puso fácil, que me apretó las costillas hasta romperme por dentro, que me puso a prueba una y otra vez, como si no fuera suficiente con una. Díganle que me empujó contra todos los muros, que me gritó al oído que no podía, hasta el punto de dejarme incluso sin poderla oír más, que me dejó sin aliento muchas noches. Pero también díganle esto: que pese a todo, se me llevó por delante de pie, y no de rodillas. Porque yo no sé vivir de otra manera. Porque siempre he vivido al filo de lo imposible, rozando el abismo con los pies, desafiando cada “no” que me lanzaron. No por valentía, sino porque no supe hacerlo distinto. Y si un día llega la caja de pino, que no lloren por lo que no tuve, que no hablen de lo que me faltó, porque yo —a mi manera— lo viví todo. Y eso es lo único que me llevaré. Así que si tienen que contar mi historia, que digan la verdad: que la vida fue dura, sí, pero yo lo fui más. Que la vida me tumbó, pero jamás me vio arrastrarme. Porque si mañana no estoy, es porque lo di todo. Porque me rendí. Y me volví a levantar. Porque lo bueno de tocar fondo es que ya no puedes caer más. Díganle a la vida lo que fue. Y díganle quién fui yo. Noah Higón
Noah Higón Bellver594,239 次观看 • 10 个月前

No todo sale nunca cómo esperas. A veces la vida te sacude tanto, tanto, que no sabes cómo podrás volver a pisar tierra firme. Supongo que por inercia siempre vuelves a pisarla porque no te queda otra. Ayer lloré, lo hice como hacía años que no lloraba y es que cómo me dijo una muy buena amiga las pérdidas hay que llorarlas. Un duelo más que añadir a la lista, y un reto más al que enfrentarme. Toca reconstruirnos de nuevo, aprender de nuevo para seguir viviendo. Vida, qué difícil me lo pones a veces. “Si vuelvo alguna vez por el camino andado no quiero hallar ni ruinas ni nostalgia. Lo mejor es creer que pasó todo como debía. Y al final me queda una sola certeza: haber vivido”. José Emilio Pacheco
Noah Higón Bellver191,096 次观看 • 1 年前

Somos pedazos de aquellas personas que nos regalan su tiempo, y eso ni el más insensible puede negarlo. Cada conversación deja una huella, cada gesto compartido se queda a vivir en algún rincón de lo que somos. No salimos ilesas de los encuentros verdaderos: algo se nos pega, algo se nos transforma. El tiempo es lo único que no se recupera, y por eso cuando alguien lo ofrece sin prisas, sin condiciones, nos está entregando una parte de su vida. De esas entregas nacen fragmentos de identidad: palabras que repetimos sin darnos cuenta, silencios que aprendimos a respetar, miradas que nos enseñaron a quedarnos. También cargamos ausencias. Hay personas que ya no están y, aun así, siguen hablando a través de nosotros. En lo que defendemos, en lo que tememos, en lo que amamos, en lo que cantamos. Somos un mapa hecho de presencias y despedidas, de ratos compartidos que se volvieron memoria. Por eso cuidar el tiempo del otro es cuidar lo que nos construye. Porque al final, no somos una historia individual, sino un collage de instantes regalados. Y vivir, en el fondo, es aprender a agradecer cada pedazo que nos hizo un poco más humanas. Hoy y siempre nada es imposible. Noah Higón
Noah Higón Bellver42,891 次观看 • 4 个月前

Hace años tuve un sueño. Uno de esos que parecen imposibles, que se quedan flotando en el aire, esperando a que alguien se atreva a tocarlos. En una era donde la desinformación hace ruido, me pregunté cómo hacer oír el susurro de la ciencia. Cómo hablar de la falta de investigación en enfermedades raras sin que nos apagaran la voz. Y entonces lo vi claro: había que gritarlo desde lo más alto, desde el punto más cercano al cielo de nuestro país. Si desde abajo no nos escuchaban, tal vez desde la cima del Teide sí. No fue fácil. Las cosas que merecen la pena nunca lo son. Sabía que mi cuerpo pondría límites, pero también sabía que lo que se hace con el corazón nunca puede salir mal. Y allí estaba yo con la certeza de estar subiendo por todos. Por los tres millones de personas que conviven con una enfermedad rara, por los que esperan una cura, por los que ya no pueden alzar la voz. Cada zancada fue un acto de resistencia. Cada metro ganado, una promesa cumplida. Y cuando alcancé la cumbre, junto a mi padre, miramos el horizonte como quien espera un milagro — uno de los terrenales, de los plausibles, de los reales. Desde allí grité: sin ciencia no hay futuro, sin investigación no hay esperanza, sin compromiso no hay vida. Ojalá esta llamada despierte conciencias. Ojalá entiendan que no pedimos milagros, sólo conocimiento, inversión y humanidad. Ojalá alguien lo escuche. Ojalá el eco llegue a donde aún no ha llegado la justicia. Noah #EnfermedadesRaras #NadaEsImposible #SinCienciaNoHayFuturo
Noah Higón Bellver48,096 次观看 • 7 个月前

Sabina, no sé cómo se despide una voz que ha estado en cada esquina de mi vida. Te debo demasiados inviernos que sonaron menos fríos porque estabas tú, cantando al desamor, a la derrota y a la ternura con esa voz rota que nunca quiso fingir. Desde que estaba en la barriga de mi madre, ya eras música en mi piel. Con nueve años te vi en directo por primera vez, y entendí que hay canciones que no se escuchan: se habitan. Tus versos han sido mi casa. He crecido con ellos, he llorado con ellos, he amado y me he roto con ellos. Me han acompañado en hospitales, en aeropuertos, en despedidas. Siempre estabas ahí, como un amigo que nunca me soltó la mano. Has sido banda sonora de cada caída, de cada madrugada insomne, de cada cicatriz que se curaba con versos. “Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver” — cantabas. Y, sin embargo, yo vuelvo siempre a ti, porque tu lugar es mi memoria. Me enseñaste que “algunas veces gana el que pierde”, que se puede vivir “con el corazón en los huesos” y que no hay derrota que no suene más leve si alguien la canta contigo. También que “no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”, y también que hay que brindar “con el alma rota” aunque duela. Me hiciste creer que perder no siempre es perder, que “algunas veces gana el que pierde”, y que el amor, aunque nos arrase, merece cantarse. Hoy me despido en este “hola y adiós”, pero no de ti: porque los que “tienen la frente marchita” y aun así siguen soñando, no mueren nunca. Gracias por recordarme que la vida es agridulce, que hay que brindar “con el alma rota” y que siempre quedará una canción para salvarnos. Yo también creo que “lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción”. Y esa adicción tuya, Sabina, me sostendrá siempre. Hoy me despido de tus escenarios, pero no de ti. Porque seguirás sonando en mi memoria como una patria sin fronteras, como un lugar donde siempre es posible volver. Gracias por prestarme tus versos cuando yo no encontraba los míos, Me despido, sí, pero solo del concierto. De ti, Sabina, no me despido nunca. Gracias por enseñarme que la vida, con todas sus cicatrices, también se puede cantar. Gracias por haber sido sustento, por haber sido luz, por haber sido hogar. Gracias por ser la banda sonora de mi vida. Siempre maestro. Noah
Noah Higón Bellver43,758 次观看 • 7 个月前

Hoy me he despertado sin saber qué trozo de mí escoger para que no me duela otra vez. He visto la aguja y he vomitado. No era miedo. No era el pinchazo. Era la certeza de una vida que se mide en agujas, en dosis, en sangre. Así seguimos, con dolores mudos que no gritan pero pesan, tragando náusea, tragando cansancio. Entre pinchazos y silencios me sostengo, me aprieto los bordes, me coso como puedo, y sigo. Noah
Noah Higón Bellver38,216 次观看 • 8 个月前

Mi padre cumple 60 años. Y pienso en cómo, en estos últimos tiempos, la vida nos ha llevado por una vorágine que a cualquiera habría desordenado por dentro, pero a nosotros nos ha unido. Nos ha obligado —o permitido, no lo sé— a mirarnos de verdad. A encontrarnos sin máscaras, sin prisas, sin excusas. Hemos compartido momentos buenos, de esos que se guardan como talismanes, y otros que dolieron en silencio, que hicieron mella y dejaron huella. Pero incluso ahí, especialmente ahí, aprendimos a querernos de otra manera: más honesta, más madura, más nuestra. Y luego está su humor. Ese humor suyo que aparece en mitad del caos como una bengala, que desarma el drama, que aligera el peso, que nos arranca una carcajada incluso cuando las cosas se ponen feas. Un humor que no se burla de la vida, sino que la desafía, y que tantas veces nos ha salvado sin que él mismo se dé cuenta. Nos descubrimos capaces de reírnos de la vida incluso cuando parecía empeñada en torcerse. Capaces de encontrar luz en medio del desorden y de sostenernos sin pedir nada a cambio. A su lado he entendido que nada está perdido mientras sigamos juntos, que incluso en los días más difíciles puede abrirse una rendija por donde entra aire, y que se puede tocar el cielo, aunque sea de puntillas, si quien te acompaña es capaz de hacerte sentir que el mundo aún merece la pena. Sesenta años. Sesenta razones para celebrar que sigue aquí, que seguimos aquí, que la vida —con todo lo que trae— aún nos permite abrazarnos, reír, reconciliarnos, y seguir aprendiendo a vivir en mayúsculas. Porque, al final, eso es lo que hemos hecho juntos: vivir. De verdad. Y eso, para mí, es el mejor regalo. Te quiero de aquí hasta el fin del mundo Gusi 💜
Noah Higón Bellver28,590 次观看 • 5 个月前

Hay despedidas que no empiezan ni terminan en un solo momento. No son un portazo, ni una palabra más alta, ni un final de golpe. Son una brisa que se va volviendo aire quieto, una luz que se apaga muy despacio para que los ojos se acostumbren a la penumbra. Se aprende a soltar así: con manos que ya no solo sujetan, sino que acarician con cuidado, como si temieran que el otro se rompiera. Con abrazos más largos, con silencios que antes parecían incómodos y ahora son refugios. Con “hasta pronto” que en realidad significan “te voy a guardar aquí dentro”. El tiempo, en estas despedidas, se vuelve raro. A veces corre, como si quisiera escaparse de nosotros; otras veces se queda detenido, y cualquier gesto, cualquier palabra, parece tener más peso del que puede sostener. Un vaso de agua servido en la mesa ya no es solo un vaso de agua: es un acto de amor. Un paseo lento por la casa es un inventario silencioso de todo lo que se quiere recordar. El final no se nombra. Está presente, sí, pero se esconde detrás de una conversación sobre cosas pequeñas, de una broma compartida, de una mirada que se entiende sin necesidad de explicaciones. Es un invitado callado, que se sienta a la mesa y escucha mientras los demás se aferran a lo que todavía late. Las despedidas más hondas no son una puerta cerrándose, sino una mano que se suelta despacio, dejando en la piel la sensación de que todavía está ahí. No son un “adiós” definitivo, sino un hilo invisible que se estira sin romperse, uniendo un ahora que se agota con un siempre que permanece. Y así, poco a poco, se despide uno de la vida sin renunciar a ella del todo. Se cierra un capítulo como quien cierra un libro con un dedo entre las páginas, por si acaso, por si queda algo más por leer. Porque incluso cuando el cuerpo se vaya, habrá gestos, risas y palabras que seguirán respirando en quienes se quedan. Noah Higón
Noah Higón Bellver42,430 次观看 • 9 个月前

Eres el adiós que jamás sabré decir. Ocho años sin ti, ocho años siendo golpe de aire que entra en los pulmones justo antes de la asfixia. Años de vueltas de campana... Y es que me enseñaste todo, menos a vivir sin ti. Te quiero. Pd: vivan los agricultores de este santo país. 🍇🚜
Noah Higón Bellver48,885 次观看 • 1 年前

Desde bien pequeña fui rara. No rara por mis enfermedades —eso vino después—, sino rara de nacimiento, como si la vida me hubiera puesto de perfil para ver cosas que otros no ven o para sentir de frente lo que otros sólo rozan. Cuando el sonido empezó a diluirse, cuando las palabras se quedaban a mitad de camino como pájaros cansados, me di cuenta de que mirar era mi única forma de oír. Mirar hasta que doliera. Mirar hasta que lo invisible respirara delante de mí. Mis ojos aprendieron pronto a atravesar la corteza de las cosas. Unas veces eran puñales que abrían grietas, otras, lupas silenciosas que ordenaban el mundo en carpetas invisibles: los gestos que delatan, las emociones que nadie verbaliza, las huidas, los temblores, las palabras que no salieron de ninguna boca pero se quedaron flotando en el aire como ecos inventados. Todo se queda en mí. Tengo una memoria que colecciona silencios con más fidelidad que los sonidos. Un archivo secreto que sólo se llena cuando algo duele o cuando algo es demasiado hermoso como para pasarlo por alto. Teo siempre me dice que hago “eso” con los ojos, ese parpadeo extraño que me pertenece como una firma. Lo veo en los vídeos: un instante mínimo, un latido en la luz. Como si mis párpados supieran que el mundo es frágil, que cabe entero en un abrir y cerrar de ojos, y aun así insisten en abrirse otra vez para sostenerlo. Quizá mi rareza venga de ahí: de saber que sólo una mirada puede contener una vida entera, de intuir que lo que no escucho también me habla, de comprender que mis ojos son mi manera de abrazar el ruido del mundo sin necesitar ruido. Esta soy yo: la que mira demasiado, la que recuerda lo que otros olvidan, la que vive entre parpadeos que no cierran nada pero lo revelan todo. Noah
Noah Higón Bellver15,546 次观看 • 6 个月前