
Pedro Lambertini
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Cocino y otras inquietudes. Mi twitter es un mal negocio.
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Retomo tema yogur casero: hice la prueba de hacerlo en un termo como alguien sugirió por acá y no entiendo cómo no se me había ocurrido antes. Funciona. Esta es la consistencia luego de escurrido un día. A este podemos llamarle con toda justicia yogur griego o labneh. Es laburo, sí, porque me llevó doce horas hacer el yogur y escurrió 24, en la heladera. El rendimiento es bajo, lo que explica por qué la industria insiste en abusar de almidones y gelificantes. Ahora, las buenas: es delicioso, untuoso a más no poder, tiene la acidez justa y es una bomba de calcio y proteínas. Lo guardo tapado en la heladera, dura bastante y lo como con miel pura. Conservo el suero en un frasco y le doy múltiples usos. Si recién aterrizan en el tema encuentran la receta para hacer yogur en mi perfil, unos tuits más abajo.
Pedro Lambertini572,628 просмотров • 2 лет назад

A Rocco le encanta la 🥕 vamos a ir probando con distintas verduras. Las revolqué en la plancha sucia con bife muejeje.
Pedro Lambertini31,050 просмотров • 4 месяцев назад

Se cumple un año. Mi madre fue una mujer amorosa, valiente, inteligentísima, elegante y bella. Fue madre, padre y mi mejor amiga. Con ella podía hablar temas profundos o livianos con idéntico goce. Contenedora y sabia, me apoyó en mis decisiones y siempre encontré en su mirada mansa un refugio. Me gustaba presumirla, que me llevara al colegio, verla irse a su trabajo para luego, a la noche, prepararme la comida como una heroína todopoderosa, triunfante. Cuando vivíamos en Córdoba nos acompañaba una señora que nos ayudaba con las tareas de la casa, “la Berna”, quien para cada miembro de la familia tenía un apodo: mamá era “La Mujer Maravilla”. Tenía muchísimos amigos de distintos perfiles, que la querían con devoción. Siempre admiré su afabilidad, su capacidad de hacerse adorar rápidamente por aquellos que la conocían. Tenía amistades de lo más variopintas, que encontraban en ella algo en común. Mamá aglutinaba. A veces la miraba detenidamente relacionarse con terceros y pensaba “qué compradora es cómo me gustaría ser así también”. Fue una próspera abogada, reconocida por sus pares, querida por sus empleados. Fue brillante y osada: adelantada a su tiempo tomó la decisión de divorciarse cuando resolvió que la relación con mi papá ya no se sostenía en una época en la que tal intrepidez podía granjearle miradas desdeñosas. Mi madre era una mujer sin miedo. No le temía a nada, casi como quien coquetea con la omnipotencia: no le temía al “que dirán”, tampoco, si un ladrón entraba en su casa (una vez hasta dominó con las palabras una situación así), a una operación compleja, ni a la mismísima muerte. Tomaba decisiones y aceptaba el precio que estas conllevaban. Mamá vivió de acuerdo a sus normas, como quiso. Yo solía decirle: “naciste para merecer”. Y lo mereció todo. Mami: Te recordaré siempre cálida, amable, optimista, alegre y hermosa. Ahora inundo la pantalla de lágrimas al escribir este texto, y me aterra la sola idea de aprender a convivir con este sentimiento insoportable de perpetua amputación, que es mucho más desgarrador de lo que alguna vez imaginé. Pero seguiré por ella y por su recuerdo. Nuestro vínculo es eterno y sé que algún día nos volveremos a encontrar. Te amo, má.
Pedro Lambertini108,925 просмотров • 2 лет назад

Santino prueba bocadito de dulce de leche por primera vez. Un beso a los amigos de Guatan. 🫶🏻
Pedro Lambertini36,268 просмотров • 10 месяцев назад

Me apuré a cosechar higos antes de que me ganen las cotorras y los preparé en almíbar. Esta vez los hice directos, sin baños de sal como les he enseñado otras veces. No tenía chaucha de vainilla, así que los perfumé con piel de limón. Ingredientes - 14 higos (500 g) - 500 g de azúcar - 600 ml de agua - Chaucha de vainilla (opcional) - Piel de limón Procedimiento Lavar los higos y pincharlos. Colocar el azúcar y el agua en una ollita, revolver y llevar al fuego hasta que rompa el hervor. Agregar los higos, bajar el fuego y cocinar unos minutos. Apagar y dejar reposar unas horas, para que el higo pueda absorber el almíbar con calma, sin el apremio de la reducción. Retomar la cocción hasta alcanzar el punto deseado, que para mí es el que se ve en la foto y el video. #lambertips Hay quienes los hacen más concentrados, tipo dulce. Mientras el azúcar no caramelice, todo es válido. A mí me gustan así porque siento más el sabor a fruta. Los higos están a punto cuando, en lugar de estar erguidos, cuelgan del árbol; se sienten blandos al tacto, pierden lozanía, ganan rugosidad y presentan una gota de almíbar en el ojo. El problema es que, cuando llegan a ese punto, los pájaros suelen haber llegado antes. Esta variedad permanece verde o levemente amarillenta: no se pone morada. Noten, sin embargo, cómo el almíbar sí adquiere un tono violáceo. Los higos en este punto son ideales para preparar chutney, que en unos días les enseñaré, porque habrá nuevas cosechas. 🍃
Pedro Lambertini16,407 просмотров • 4 месяцев назад

La iba a seguir cocinando hoy, pero miren lo que es ese color, consistencia y brillo. ¿Le doy más punto y lo llevo a mermelada, o las envaso así, tipo cascaritas almibaradas? Tengo miedo de que, si lo cocino más, se me oscurezca y/o se me deshidrate porque son puras cascaritas. La consistencia que ven es a temperatura ambiente.
Pedro Lambertini19,648 просмотров • 11 месяцев назад
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