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Les cuento mi experiencia de viajar ayer entre Barranquilla y Santa Marta. Un viaje que en condiciones normales no pasa de una hora y media, se convirtió en una pesadilla por cuenta de los bloqueos ilegales donde, según me informaron después, la fuerza pública no puede intervenir. Pocos metros después del peaje de Tasajera nos encontramos con un monumental trancón. Nadie sabía lo que ocurría, por consiguiente, grupos de carros comenzaron a adelantar y yo decidí unirme. En ese momento llamé a mi amiga donde me iba a quedar en Santa Marta para contarle lo que estaba pasando y para ver si ella tenía forma de averiguar qué sucedía. Me dijo que se iba a comunicar con un amigo que podría tener acceso a información y me volvió a llamar para darme esta noticia… son bloqueos, parece que hay encapuchados pidiendo plata. Se imaginarán el susto. En ese momento ya yo me encontraba dentro del pueblo de Ciénaga donde de repente un hombre se puso frente al carro con un balde plástico en el que se sentó para impedirme el paso. Le pité, me hizo un gesto con la mano y entonces abrí la ventana un poco y le dije que viniera, ahí entendí que me estaba exigiendo dinero para dejarme continuar por el camino. Él fue el primero de por lo menos 10 retenciones extorsivas dentro de Ciénaga. Lo más triste es que algunas eran conducidas por menores de edad que salían muertos de la risa como cuando un pescador saca su atarraya llena de pescados. Salir de Ciénaga fue una odisea. Fue tanto el temor, que escondimos los celulares debajo de la silla, escondimos el poco efectivo que quedaba en los zapatos, documentos y tarjetas dieron a parar entre las ranuras de las sillas y lo que comenzó con billetes de 5 mil, pasaron a 2 mil y al final monedas. Nos quedamos con lo que pudimos salvar en los zapatos. Les puedo decir que vi un solo policía al que le hice señales para que nos contara qué estaba pasando y que nos ayudara a salir de ahí. El agente en una moto, se detuvo si acaso 30 segundos para decir que sí había una protesta y que más adelante saldríamos. Más adelante, entre trochas, pasando por la línea del ferrocarril, terminamos saliendo eventualmente. Los pobladores de Ciénaga que salieron a hacer los mini bloqueos, se hicieron su agosto a costa del miedo de los conductores y de la desidia del Estado. No quiero pensar en el regreso a Barranquilla.

Ani Abello

1,177,858 次观看 • 3 年前

¡Feliz Día de la Hispanidad! #TalDíaComoHoy de 1492 la expedición castellana comandada por Cristóbal Colón llegaba a tierras antillanas. El mundo cambiaría para siempre. Tras miles de años aislados, el Viejo y el Nuevo Mundo quedarían unidos. Según recoge el padre Las Casas sobre el diario de navegación de Colón (perdido): «… hasta dos horas después de medianoche andarían noventa millas, que son veintidós leguas y media. Y porque la carabela Pinta era más velera, iba delante del almirante, halló tierra e hizo las señas que el almirante había mandado. Esta tierra vio primero un marinero que se decía Rodrigo de Triana. [...] Amainaron todas las velas y quedaron con el treo, que es la vela grande, sin bonetas, y pusiéronse a la corda, temporizando hasta el día viernes, que llegaron a una isleta de los Lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahaní. Luego vieron gente desnuda y el almirante salió a tierra en la barca armada, y Martín Alonso Pinzón y Vicente Anes, su hermano, que era capitán de la Niña. Sacó el almirante la bandera real y los capitanes con dos banderas de la Cruz Verde, que llevaba el almirante en todos los navíos por seña, con una F y una Y, encima de cada letra su corona, una de un cabo de la cruz y otra de otro. Puestos en tierra vieron árboles muy verdes y aguas muchas y frutas de diversas maneras. El almirante llamó a los dos capitanes y a los demás que saltaron en tierra, y a Rodrigo de Escobedo, escribano de toda la armada, y a Rodrigo Sánchez de Segovia, y dijo que le diesen por fe y testimonio cómo él por ante todos tomaba, como de hecho tomó, posesión de la dicha isla por el rey y por la reina sus señores […] Luego se ayuntó allí mucha gente de la isla. Esto que se sigue son palabras formales del almirante, en su libro de su primera navegación y descubrimiento de estas Indias: «Yo —dice él— porque nos tuviesen mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor se libraría y convertiría a nuestra santa fe con amor que no por fuerza, les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras cosas muchas de poco valor, con que tuvieron mucho placer y quedaron tanto nuestros que era maravilla. Los cuales después venían a las barcas de los navíos adonde nos estábamos, nadando, y nos traían papagayos e hilo de algodón en ovillos y azagayas y otras cosas muchas, y nos las trocaban por otras cosas que nos les dábamos, como cuentecillas de vidro y cascabeles. En fin, todo tomaban y daban de aquello que tenían de buena voluntad, mas me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vi más de una harto moza. Y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vi de edad de más de treinta años. Muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras, los cabellos gruesos cuasi como sedas de cola de caballo, y cortos. Los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos detrás que traen largos, que jamás cortan. De ellos se pintan de prieto y ellos son del color de los canarios, ni negros ni blancos, y de ellos se pintan de blanco y de ellos de colorado y de ellos de lo que fallan. Y de ellos se pintan las caras y de ellos todo el cuerpo, y de ellos solos los ojos y de ellos sólo la nariz. Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia. No tienen algún hierro, sus azagayas son unas varas sin hierro y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pez y otras de otras cosas. Ellos todos a una mano son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien hechos. Yo vi algunos que tenían señales de heridas en sus cuerpos y les hice señas qué era aquello y ellos me mostraron cómo allí venían gente de otras islas que estaban cerca y los querían tomar y se defendían. Y yo creí, creo, que aquí vienen de tierra firme a tomarlos por cautivos. Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy presto dicen todo lo que les decía. Y creo que ligeramente se harían cristianos, que me pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a Nuestro Señor, llevaré de aquí al tiempo de mi partida seis a vuestras altezas para que deprendan fablar. Ninguna bestia de ninguna manera vi, salvo papagayos en esta isla». Todas son palabras del almirante.» #Hispanidad2023

Píldoras Hispánicas

299,103 次观看 • 2 年前