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Ayer me sentía linda!!!

21,597 Aufrufe • vor 1 Jahr •via X (Twitter)

9 Kommentare

Profilbild von Elber perilla 2
Elber perilla 2vor 1 Jahr

Hoy estás preciosa 😍😍

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Maxito Espinosavor 1 Jahr

Y hoy también 😘😘😘😍😍😍❤️❤️❤️

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JUMOLIMvor 1 Jahr

Ayer y siempre, estás bella ❤️🤗🤩😍😘🥰💋😜🤤🥵👅🔥

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Jose Rigantivor 1 Jahr

Free🫶

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Mictrovichvor 1 Jahr

Estás, estás linda, mami...

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jorge jaramillovor 1 Jahr

Y hoy estás más hermosa mujer 🥰🌹

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Jorge Gabriel Petul Mayvor 1 Jahr

Lo eres nena

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Jonathan Nvor 1 Jahr

😍

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Juan Carlos Trejovor 1 Jahr

Eres bella 🖤🖤

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Anecdota No 1. Ya que paso el día del amor y la amistad quiero contarles esta anécdota. Una tarde en Bogotá, fui con mi mamá, hija y unas primas al centro comercial Titán. Ellas estaban buscando algunas cosas en un almacén de cadena, mientras yo noté que había una sección de Panamericana. Aprovechando la oportunidad, les dije: "Vayan ustedes, yo me quedo aquí viendo libros". Mi mamá asintió y me respondió: "Bueno", a lo que le dijé: "No me voy a mover de aquí". Me dirigí directamente al área de libros de cine, buscando algo relacionado con apreciación cinematográfica. Mientras revisaba los estantes más bajos, me agaché y sin querer golpeé a un señor que estaba en el mismo pasillo —un pasillo bastante estrecho, por cierto. Le dije rápidamente: "¡Perdón, señor! No fue mi intención, discúlpeme". Era un hombre bajito, ya mayor, vestido con un abrigo negro, un chaleco y un traje impecable. Llevaba un paraguas y todo en su aspecto estaba pulcramente en negro. Con una voz tranquila, me mostró un libro y me preguntó: "¿Has leído este libro?". El título era de OSHO, y sin dudar, le respondí: "No, no leo ese tipo de libros". Miré el estante del que lo había tomado, y era de superación personal. Él continuó: "¿Tú crees en esto?". Noté una profunda tristeza en su mirada y le contesté: "Depende". Entonces, con una expresión vulnerable, confesó: "Hace seis meses murió mi esposa. Solo estos libros me han dado alivio para sobrellevar la soledad. Me dan esperanza de que la volveré a ver cuando me muera. ¿Será que soy un tonto por creer eso? ¿Tú qué crees?". Lo miré a los ojos y le dije con suavidad: "No importa lo que yo crea, lo que importa es lo que usted cree. Si tiene fe, seguramente la volverá a ver". Sus ojos se llenaron de lágrimas y, en ese momento, se echó a llorar. Mi corazón se quebró y, sin pensarlo, lo abracé. De repente, escuché la voz de mi mamá llamándome desde lejos: "¡Fernanda, Fernanda! Vega, ya nos vamos". Me despedí apresuradamente del señor, y al reunirme con mi mamá, me preguntó: "¿Ese señor es amigo tuyo? ¿Quién era?". Le respondí: "No, mami, solo era un extraño triste". Ese día, además de llevarme esta historia, compré el libro Dormir al Sol de Bioy Casares. Meses después, cuando leí sus páginas, descubrí que la novela gira en torno a Lucio Bordenave, un hombre común cuya vida cambia de forma radical cuando su esposa es internada en una clínica misteriosa. Allí, los médicos no solo tratan a los pacientes, sino que realizan una extraña "transmigración de almas". A través de esta historia, Bioy Casares juega con temas como la identidad, la soledad y el absurdo en la cotidianidad. Lo curioso es que, sin haber leído antes esta historia, mi experiencia con el señor en la librería parecía resonar con la esencia de la novela. Él, sumido en su tristeza por la pérdida de su esposa, encontró alivio en los libros de superación, creyendo firmemente que algún día volvería a verla. Esa esperanza de reencontrarse con el ser amado, de trascender los límites físicos, me recordó a la búsqueda de Lucio por comprender el destino de su esposa y su propia existencia. Era como si, de algún modo, Dormir al sol ya estuviera relacionado con lo que viví ese día.

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