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49,590 просмотров • 2 лет назад •via X (Twitter)

Комментарии: 10

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El Boig de Can Fanga2 лет назад

Amb àudio, si us plau.

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AngelsFogars2 лет назад

La meva Barcelona maca, quina llàstima.

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Rafa EK2 лет назад

Quin mal ens ha fet "la globalització".

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Xavier2 лет назад

Quan encara hi havia guàrdia urbana per el carrer hi eran prop Dels ciutadans

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Blitzkri2 лет назад

Sembla de quan van canviar Mallorca i València de sentit no?

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isa siene2 лет назад

M'encantaaaa. Quina època fantàstica!!!

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Oriol Pubill2 лет назад

No podies haver posat millor cançó.

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El Boig de Can Fanga2 лет назад

El vídeo era l’excusa.

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E la nave va Josep Martí Gay2 лет назад

La @GUBBarcelona encara servia per alguna cosa.

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Santi2 лет назад

Una ciutat plena de vida…

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SEMANA SANTA EN SEVILLA 5 Nota aclaratoria Por un error de publicación, las imágenes correspondientes al capítulo 7 (Martes Santo) fueron difundidas antes de tiempo. Ya han sido retiradas y se volverán a publicar en su momento, respetando el orden cronológico y con su texto correspondiente. Continuamos ahora con el capítulo 5 (Lunes Santo), siguiendo el recorrido previsto. Gracias por su comprensión y mis más sinceras disculpas. Juan Lebrón Antes de hablar de entrar en complejidades técnicas de producción: cámaras, ópticas o emulsiones, es necesario explicar por qué decidí acometer una obra tan ambiciosa, compleja y arriesgada, desarrollada a lo largo de cuatro años de trabajo, cuando no faltaron quienes afirmaron, sin rodeos, que aquella idea era poco menos que una locura destinada al fracaso, principalmente motivado por la exigencia de los propios sevillanos al tratamiento y respeto al hablar de su Fiesta Mayor. En 1986 regresé definitivamente a vivir a Andalucía, a Sevilla, después de casi dos décadas fuera. Desde 1968 mi vida había transcurrido entre Barcelona, Madrid, París, Londres, Hollywood, Denver y Nueva York. Entre medias había recorrido más de cien países como cámara de cine y televisión para RTVE y como fotógrafo freelance para National Geographic y distintas agencias internacionales. Había participado en algunos de los acontecimientos festivos y culturales más importantes del mundo y contaba ya con una formación y una experiencia audiovisual sólidas. Aquel regreso no fue solo geográfico. Fue un regreso interior. Cuando en 1986 volví a vivir la Semana Santa de Sevilla, lo hice con una mirada distinta, formada por años de trabajo, de oficio y de viajes. Y fue entonces cuando comprendí, con absoluta claridad, que en el mundo existían muy pocos acontecimientos capaces de igualarla en contenido simbólico, fuerza visual, complejidad narrativa y profundidad emocional. En ese momento despertó algo muy antiguo en mí. Renació la memoria del niño nacido en Antequera, gran ciudad monumental andaluza, también marcada por una Semana Santa portentosa y por el inicio de la primavera en Andalucía. Comprendí que esa experiencia ancestral —la luz, los rituales, la emoción compartida— forma parte de uno para toda la vida, aunque la vida te lleve lejos. Fue entonces cuando tomé una decisión radical: abandonar otros proyectos internacionales y dedicar todo mi conocimiento, mi experiencia y mi energía a contar y divulgar por el mundo mi cultura andaluza original, con el máximo rigor, respeto y ambición posibles. La apuesta fue costosísima, en todos los sentidos. No solo implicó un riesgo creativo y profesional, sino también un riesgo personal y familiar real. Para poder llevarla a cabo fue imprescindible la hipoteca de la casa familiar, un gesto de confianza absoluta que mis padres y mi hermana pusieron generosamente a mi disposición, sin condiciones y sin preguntas. Sin ese apoyo, esta obra simplemente no habría sido posible. Es una deuda moral que sé que nunca podré agradecer lo suficiente. Esa decisión, tomada con plena conciencia del riesgo económico, técnico y humano que implicaba, marcó el inicio de un camino que no ha terminado. Desde entonces, llevo cuarenta años dedicado a ese propósito: mostrar Andalucía desde dentro, con verdad, sin concesiones y con el mismo nivel de exigencia que cualquier gran producción internacional. Semana Santa nació así: no de una oportunidad, sino de una convicción profunda. Todo lo que vino después —la fotografía, el sonido, la música, el montaje la posproducción y el éxito — fue consecuencia directa de aquella decisión inicial.

Juan Lebrón - Cuenta Personal -

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