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Ben Affleck comparte cómo superó su adicción al alcohol. Deja claro que no se trata de “rehabilitaciónes carísimas” ni de soluciones fraudulentas. Lo dice claramente: “Odio decirlo, pero la cura para la adicción y la única cura que he visto no son estos rehab carísimos ni estas soluciones fraudulentas...

808,284 次观看 • 1 个月前 •via X (Twitter)

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Hay algo que siempre me ha llamado la atención: la mayoría de los ataques en Internet no vienen de gente fuerte, ni de gente inteligente, ni de gente con argumentos. Vienen de personas vacías. Personas que encontraron en un comentario anónimo la única forma de sentir que existen. Porque cuando una vida no tiene logros, ni dirección, ni identidad, lo único que queda es intentar derrumbar la de alguien más. En redes son feroces: insultan, inventan, exageran, se burlan. Pero no porque tengan algo valioso que decir, sino porque necesitan desesperadamente ser vistos por dos segundos. Ese es su triunfo. Su gran momento del día. Un “me gusta”, una respuesta, una reacción. Una migaja de atención que compense todo lo que no tienen fuera de una pantalla. Lo más irónico es que esa misma gente que escribe con odio infinito… en persona no sostiene ni una mirada. No repite ni una frase. No enfrenta ni un silencio. Porque fuera del anonimato ya no pueden maquillarse la vida. Ahí se nota lo que son: personas sin peso, sin convicción, sin la valentía mínima que se requiere para hacerse responsables de sus palabras. Y aun así, causan daño. Algunos terminan arrastrando inseguridades por culpa de comentarios escritos por individuos que, sinceramente, no tienen ni el control de su propia vida. Esa es la parte oscura: que la miseria emocional de alguien termine contaminando a quienes sí están intentando construir algo. Pero también hay algo que deja todo claro: las personas que están bien consigo mismas no hacen esto. Quien tiene metas, paz, proyectos o autoestima no pierde tiempo destruyendo a otros. Solo lo hace quien vive frustrado, deteriorado y resentido. Solo lo hace quien no soporta ver en otros lo que jamás pudo ser. Al final, no son críticos. No son valientes. Ni siquiera son oposición. Son simplemente el resultado de una vida sin dirección: gente rota buscando compañía en su propia amargura. Y sí, es triste. Pero más que triste… es profundamente patético.

Cristian Rey

97,851 次观看 • 9 个月前

Para Jung, muchas adicciones no nacen del placer, sino de una herida no atendida. El trauma infantil - abandono, violencia, humillación, indiferencia— no desaparece con el tiempo: se esconde. Y cuando no puede expresarse con palabras, busca salida en conductas que anestesian el dolor. La adicción no es debilidad moral, es un intento desesperado de autorregulación psíquica. En la actualidad, este patrón se multiplica. Sustancias, pantallas, comida, trabajo, sexo, validación digital. Cambian los objetos, pero la lógica es la misma: huir de una emoción que nunca aprendimos a sostener. Vivimos en una cultura que estimula el consumo constante, pero evita hablar del origen del vacío. Esta idea dialoga con Gabor Maté, médico contemporáneo, quien afirma que la pregunta correcta no es "¿por qué la adicción?" sino "¿por qué el dolor?". Para él, toda adicción cumple una función: aliviar temporalmente un sufrimiento previo. El problema no es el hábito, sino la historia que lo precede. También conecta con Friedrich Nietzsche, cuando habla del ser humano que huye de sí mismo porque no soporta lo que siente. La adicción aparece como una forma de olvido, de evasión del propio cuerpo y de la propia memoria. No buscamos destruirnos, buscamos dejar de sentir. Comprender esto cambia la mirada: sanar no es solo dejar la adicción, es escuchar lo que intenta decir. Mientras el trauma siga silenciado, la conducta seguirá hablando. "Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, dirigirá tu vida y To llamarás destino." mentira - Carl Jung que

soros triplehijueputa

66,585 次观看 • 7 个月前