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Ana Sayfaya Dön

50,246 görüntüleme • 1 ay önce •via X (Twitter)

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Benzer Videolar

PERDER LOS ESTRIBOS Cuando el jinete cae antes que el caballo. No por el corcoveo del corcel, sino, porque nunca aprendió a galopar. Hay expresiones que sobreviven a los siglos porque contienen una verdad anatómica. “Perder los estribos” es una de ellas. No nació en un diván ni en un manual de autocontrol emocional: nació arriba de un caballo. Y eso ya dice bastante sobre nuestra especie. El estribo era —y sigue siendo— ese aro donde el jinete afirmaba el pie para sostenerse en la montura. Sin estribos, el caballero perdía equilibrio, elegancia y dominio. Bastaba un movimiento brusco del animal para que el hombre, tan convencido de su autoridad sobre la bestia, terminara besando el barro con dignidad medieval. De allí el dicho: perder los estribos era literalmente descomponerse, salir despedido del control, dejar que el cuerpo revelara la fragilidad que el uniforme escondía. Con los siglos, el caballo desapareció de la política, pero no el jinete. Hoy ya no vemos monarcas entrando a la ciudad sobre corceles nerviosos. Vemos candidatos en matinales, presidentes en streaming y líderes que confunden autoridad con volumen. Pero el viejo problema ecuestre permanece intacto: el poder exige equilibrio. Y nada desnuda más a un gobernante que el instante exacto en que pierde los estribos. Porque la ira no es solamente enojo. La ira es una confesión. Es el segundo en que el poder admite que no puede gobernarse ni a sí mismo. Y eso, en política, suele ser más grave que equivocarse. La psicología moderna lo describe con elegancia clínica: secuestro emocional. La amígdala cerebral toma el mando, la razón queda suspendida y el individuo reacciona como un mamífero sitiado. Traducido al castellano cotidiano: el adulto interior abandona la sala y deja a cargo al niño caprichoso. El problema comienza cuando ese niño caprichoso tiene acceso al aparato del Estado. José Antonio Kast perdió los estribos frente a un niño y su madre. Y hay algo particularmente revelador en eso. No frente a una guerra. No frente a una crisis económica. Frente a un niño. Un gobernante —o alguien que aspira a serlo— debería comprender que la infancia posee un privilegio devastador: expone el carácter de los adultos sin necesidad de discursos. Los niños son espejos crueles. Hacen preguntas simples que dejan en evidencia respuestas complejas. Y algunos líderes toleran mejor una investigación judicial que la espontaneidad de un menor. Cuando un político se irrita ante un niño, uno no ve fortaleza: ve fragilidad. Es el emperador romano perdiendo una batalla contra un gorrión. Pero además hay algo profundamente simbólico en perder los estribos frente a la infancia. Porque gobernar consiste, en el fondo, en administrar vulnerabilidades. Un país es una enorme colección de fragilidades humanas: enfermos, ancianos, desempleados, familias endeudadas y niños. Si la paciencia se rompe frente al más indefenso de los interlocutores, ¿qué queda para el resto? Los antiguos manuales de caballería enseñaban que un buen jinete jamás debía castigar al caballo en público. No por bondad, sino por autoridad: quien se enfurece demasiado revela que ya perdió el control. La furia siempre delata impotencia. Quizá por eso los grandes líderes de la historia tenían algo de actores consumados. Mandela sonreía donde otros habrían buscado venganza. Aylwin hablaba despacio incluso en la tensión. Sabían que el poder no consiste en gritar más fuerte, sino en resistir la tentación de hacerlo. Perder los estribos es, finalmente, perder la vertical moral. El caballo cambió por cámaras, micrófonos y críticas. Pero el barro sigue esperando abajo, y Kast tiene una tendencia a revolcarse en su propio fango…y en público, porque al final, queda claro que el jinete no sabe cabalgar. Mis Columnas

ReneX

13,026 görüntüleme • 8 gün önce

‼️Anuncio acciones legales contra Claudia Macero, David Smolansky, Emmanuel Rincón, Orlando Avendaño y otros integrantes del “Enjambre” digital de Maria Corina Machado por un campaña de difamación contra mi. Aprovecharon que como periodista conseguí de forma independiente una entrevista con Delcy gracias a personas que conocí en Washington y sin relación con el chavismo. Una entrevista que, a pesar de que no la han visto y que está repleta de preguntas incómodas como les avisé, les ha dado pie para colocar titulares falsos directa o indirectamente de que a mi me ha pagado el chavismo. Les animo a publicar aquí las pruebas para sostener esa afirmación falsa. Iniciaron esta campaña contra mi por informar rigurosamente de la línea que lleva en Venezuela la Administración Trump desde el arresto del dictador Maduro. Por negarme a escribir al dictado del equipo de Maria Corina con relatos surrealistas. También he puesto a disposición de las autoridades norteamericanas pruebas que demuestran el ataque organizado que han impulsado contra el Gobierno de Estados Unidos, país que da cobijo a algunos de ellos, y que entorpece el plan de Trump y Marco Rubio de devolver la prosperidad y la democracia a Venezuela. A través de una red de influencers, periodistas, militantes y bots pagados a través de billeteras digitales, fundaciones o empresarios, que ya se está investigando, se han dedicado a acusar a representantes del Gobierno de Trump como John Barrett de cobrar del chavismo promoviendo información falsa y memes que solo buscaban aprovechar la tragedia del terremoto para generar crispación y protestas contra la embajada de Estados Unidos en un momento donde la prioridad debe ser rescatar vidas. Una campaña de presión política contra la seguridad nacional de Estados Unidos desarrollada por estos agentes en su mayoría extranjeros que no están registrados como lobbystas en FARA. Gracias a las personas que formaban parte de este grupo y que han facilitado la información. Animo a los cuatro a publicar cuanto antes las pruebas de que a mi me financia el chavismo como ellos han llegado a asegurar a otros periodistas y directores de medios. Esta red mafiosa ha llegado a presionar a empleados mios para que dejasen su puesto de trabajo y a anunciantes para que retiren el apoyo a mis medios a los que también han calumniado. “Tienes que dejar de apoyarle o vas a perder tu reputación”, son algunos de los mensajes que han enviado. Un chantaje en toda regla. Ellos usarán esta denuncia para victimizarse y para decir que les persigo, pero la realidad es que respeto todo tipo de críticas salvo las que conllevan un ataque reputacional basado en pruebas inexistentes. Los que dicen denunciar el chavismo resultaron ser igual de inquisidores y mostrar un respeto nulo por la libertad de prensa. Si hacen esto en la oposición imaginen cuando tomen el Gobierno. Todo tiene un límite. Nos vemos en los tribunales de Florida.

Javier Negre

528,251 görüntüleme • 1 gün önce