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FALLO EN MATRIX
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Anda q lo de gonzalito el espabilao….tela. Q vergüenza ajena dan estos sociatas

Arde Troya... Alguna dimisión?

La PSOE y los Palanganeros de la PSOE, esos han sido siempre los dos problemas de la Democracia Española. Cuando Pedro Sánchez no esté, llegará otro peor.

Hay una lectura bastante más interesante que quedarse en “70.000 nombres filtrados” o en “Robles mintió / no mintió”. Si la filtración es auténtica y realmente expone una base de datos de ese tamaño vinculada a redes marroquíes, el problema estratégico para Rabat no es sólo que se hayan publicado nombres. El problema es que se rompe la confianza interna de la red. Porque 70.000 nombres no equivalen a 70.000 espías. Dentro de una base así puede haber de todo: colaboradores reales; intermediarios; contactos administrativos; personas vinculadas a asociaciones; periodistas; mediadores; fuentes; activos de inteligencia; personas simplemente vigiladas; falsos positivos; y, potencialmente, individuos que estén siendo explotados también por servicios españoles. Y ahí empieza el verdadero problema. Un servicio de inteligencia puede asumir perder algunos activos. Lo que le resulta mucho más dañino es no saber cuáles siguen siendo fiables. Si toda una red queda expuesta, cada nombre pasa a generar preguntas: ¿quién estaba realmente trabajando para Marruecos? ¿quién estaba siendo vigilado por el CNI? ¿quién pudo ser doblado? ¿quién estaba facilitando información a España sin que Rabat lo supiera? ¿quién puede estar siendo utilizado como canal de desinformación? ¿quién está limpio y quién ya está comprometido? Eso produce un efecto muy concreto: la incertidumbre se desplaza desde España hacia Marruecos. Y ahí encaja una cuestión especialmente delicada. Si una autoridad española primero reconoce que el CNI estaba al tanto de determinadas redes o personas y después rebaja o modifica esa versión, hay varias explicaciones posibles. La más banal: mala comunicación. La más política: corrección para evitar un problema diplomático. Y la más interesante desde inteligencia: proteger el valor operativo de personas, fuentes o canales que España no quiere identificar públicamente como comprometidos. No porque todos sean “dobles agentes”. Eso sería una exageración. En inteligencia existen muchos grados intermedios: una persona puede colaborar con un servicio extranjero y ser vigilada por España; puede proporcionar información ocasionalmente al CNI; puede ser utilizada como fuente sin saber plenamente para quién trabaja; puede estar tolerada porque permite acceder a otros; o puede haber sido directamente “doblada”. Por eso una declaración oficial demasiado precisa puede quemar mucho más que una investigación periodística. Si dices: “Sí, conocemos perfectamente esa red”, el adversario inmediatamente empieza a preguntarse: ¿cómo la conocéis? Y ésa es una pregunta mucho más peligrosa. Porque si Marruecos sospecha que España conoce demasiado bien una estructura concreta, ya no sólo busca filtradores. Empieza a buscar penetraciones. Y aquí aparece la paradoja más interesante de toda la historia. Supongamos que, tras una filtración, España quisiera proteger a uno o varios activos comprometidos. Una manera clásica de hacerlo sería aumentar el ruido. No señalar tres nombres. Dejar que aparezcan miles. Porque entonces el adversario deja de tener: 3 sospechosos claros y pasa a tener: 70.000 nombres potencialmente contaminados. Eso podría funcionar como cortina de incertidumbre. Pero sólo hasta cierto punto. Porque si posteriormente los 70.000 nombres quedan completamente expuestos y publicados, el problema cambia otra vez. Rabat puede empezar una auditoría masiva: relaciones, accesos, contactos, patrones, viajes, dinero, comunicaciones, cambios de comportamiento. Y entonces los activos realmente comprometidos pueden terminar emergiendo por descarte. Por eso la publicación completa puede ser extremadamente dañina incluso aunque la mayoría de los nombres no tengan ninguna función operativa importante. No destruye necesariamente la red porque revele quién es espía. Puede destruirla porque hace imposible saber rápidamente quién no lo es. Y eso afecta a una variable central en cualquier red clandestina: la confianza. Sin confianza: se reducen comunicaciones; se congelan contactos; se cambian protocolos; se apartan intermediarios; se revisan lealtades; se interrumpen operaciones; y aumenta enormemente el coste de coordinación. Es decir: una filtración no necesita identificar correctamente a cada agente para producir daño. Basta con contaminar el sistema entero de relaciones. Y desde la teoría de la sustituibilidad hay una pregunta todavía mejor: ¿puede Marruecos sustituir rápidamente una red de influencia o inteligencia cuyo grado de compromiso ya no conoce? Si tiene redundancia suficiente, alternativas y canales nuevos, el daño será absorbible. Si no, la filtración puede aumentar mucho el coste de operar en España durante bastante tiempo. Y hay otro detalle. Si dentro de esa red existían personas útiles también para España —como fuentes, penetraciones, contactos o activos de doble utilidad— el problema español sería justamente el contrario: preservar esas funciones sin revelar qué nodos concretos estaban siendo explotados. Eso explicaría por qué, en un asunto así, las declaraciones públicas pueden parecer contradictorias. Una ministra puede tener incentivos para no decir toda la verdad operativa incluso sin estar “mintiendo” en el sentido vulgar del término. Puede estar protegiendo una capacidad. Eso no convierte automáticamente cualquier rectificación en prueba de espionaje. Pero sí obliga a preguntar: ¿qué función institucional protege esa rectificación? Y ésta es, para mí, la lectura importante: No sabemos todavía qué significa cada uno de esos nombres. No sabemos cuántos son activos reales. No sabemos cuántos son simples contactos. No sabemos cuántos pueden estar comprometidos por España. Pero si la base es auténtica y suficientemente amplia, Marruecos tiene un problema que va mucho más allá del escándalo público: ya no sabe con certeza qué parte de su propia red puede seguir considerando segura. Y en inteligencia, a veces eso es peor que perder varios agentes de golpe. Porque perder un agente es perder un nodo. Perder la confianza es poner en duda toda la red.

Pedro Rodríguez es un bien queda y un gilipollas de cuidado. Por eso está en las tertulias de ferreras, para cumplir la cuota "de derechas".

Ese medio idiota el tío este

FALLO (pero queriendo)

LE HA DADO EL DÍA A LA MAMADORA !! SOLO VER SU CARA LO DICE TODO !!

De nada nos sirven los servicios de inteligencia sino están a disposición de los ciudadanos, los tienen secuestrados para sus intereses políticos. Deberían ser parte del poder mediatico, para desmentir todos los bulos del gobierno y de los medios afines al gobierno.

Al final mete a Nethanyahu

Si el servicio de inteligencia nunca llegó a enterarse o si se enteró nadie lo comunicó,como es que aquí nadie dimite o se le haya despedido, joer?!🤬
