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Ana Sayfaya Dön

JJAJAJAJAAAJAJJJJA

68,892 görüntüleme • 6 ay önce •via X (Twitter)

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Benzer Videolar

¿Queréis saber cuándo se acabó de joder de verdad el mundo? Os lo cuento con números, que para eso están. Estados Unidos ya ha superado los 40 billones de dólares de deuda. En 1999, con Clinton, la deuda rondaba los 3,65 billones. Ese mismo Clinton, en el 98, cerró 30 años de déficits acumulados y logró el primer superávit desde el 69. Luego vino un récord de efectivo en las arcas, 22,7 millones de empleos nuevos, el paro al 4% y la expansión económica en tiempos de paz más larga de la historia del país. Avancemos rápido. Unas elecciones saboteadas a Al Gore para meter con calzador a Bush hijo, con la ayuda inestimable del Fox News de Murdoch y Ailes. Y luego el 11 de septiembre de 2001, que lo cambió todo. Desde entonces, el país se ha ido desmoronando con una consistencia pura y dura neoliberal. Es un país sin trenes bala, sin alta velocidad, con infraestructuras públicas que se caen a trozos mientras alguien sigue fantasmeando que son la envidia del mundo. Esta noche, 800.000 personas dormirán en la calle. SAMHSA habla de unos 48,5 millones de personas con trastorno por uso de sustancias (incluye alcohol) o unos 27 millones de drogas ilícitas. El 40% de los adultos no puede cubrir un imprevisto de 400 dólares sin pedir prestado. La insulina cuesta más que una letra del coche, y la gente la raciona para no morir. La deuda médica sigue siendo una de las principales causas de quiebra personal. Y hay mujeres que mueren en los pasillos de los hospitales por abortos espontáneos porque a los médicos les da más miedo la ley del aborto que perder una vida. Encarcela a más ciudadanos propios que cualquier otro país del planeta. Más que China. Más que Rusia. Más que Corea del Norte. En la tierra de la libertad, dos millones de personas están entre rejas, y una buena parte de ellas ni siquiera ha sido condenada: simplemente son demasiado pobres para pagar la fianza. Su esperanza de vida lleva años estancada o cayendo, algo que no le pasa a ningún otro país desarrollado. Su tasa de mortalidad infantil sigue comparándose, con la de países mucho más pobres. Sus niños hacen simulacros de tiroteos entre la clase de mates y la de inglés, mientras el gobierno federal sigue regando de subvenciones a la industria armamentística. Su salario mínimo federal lleva más de tres lustros congelado. Sus profesores necesitan un segundo empleo para llegar a fin de mes. Sus veteranos de guerra duermen bajo los puentes que ya no se molestan en arreglar. Y aun así, hace poco se gastaron una fortuna arrasando un país que nunca los había atacado, dejando de paso una crisis energética que salpica al planeta entero. ¿Y en 25 años han sido capaces de crear una deuda de 40 billones de dólares? ¿Realmente en que se lo han gastado? Descartamos para el 95 % de sus ciudadanos. Y un buen puñado de gente decidió que era una buena idea coronar a un tipo que se cree emperador, bicho raro de reality-TV con bronceado de spray naranja. Un condenado por un tribunal, declarado responsable de abuso sexual en un juicio civil, con un pasado defendiendo a gente non grata. ¿Y quieren implementar esas políticas a Europa? hay que señalar con el dedo los que nos dicen que la mierda es mejor que la miel.

Ross

51,555 görüntüleme • 21 gün önce

Sheinbaum: segundo año con el bastón de mando roto. El promedio de las encuestas coloca la aprobación de la presidenta entre 67 y 71 por ciento al llegar a su Segundo Informe. Dos años y el número apenas se mueve. Según “las encuestas”, a Sheinbaum no le pega que una fiscalía de Nueva York acuse formalmente a un gobernador de Morena y a otros nueve funcionarios de trabajar para el cártel; ni que Estados Unidos le quite la visa al hijo de López Obrador y a decenas de funcionarios mexicanos, en una clara muestra de desconfianza hacia México; ni que se agudice la violencia en varios estados; ni que siga creciendo la tragedia de los desaparecidos, a la par del desdén del gobierno hacia las madres buscadoras; ni que la extorsión se haya convertido en un lugar común en la vida de los mexicanos; ni que la economía se estanque; ni que el país pierda inversión. A la presidenta no le afecta nada, según “las encuestas”. ¿Pero, de qué sirve un termómetro cuando no te mide la fiebre que te enferma? Y si no es verdad eso de que los asesores ganan comisiones inconfesables por publicar resultados convenientes, entonces, ¿qué otra cosa ganan esos flamantes y premiados consultores de comunicación en Palacio Nacional promoviendo un mensaje que cada vez menos gente compra porque cada vez menos gente cree? Porque la cosa no para en las encuestas, la verdad es que la presidenta ha perdido control en casi todos los frentes. En el político se le rebela el lopezobradorismo más rancio y cuestionado por sus presuntos vínculos con el narco. En lo electoral, la presidenta es rehén de los caprichos del Verde y del PT, que amagan con romper alianzas y dinamitar la elección en varios estados clave del país. En lo económico, vive un estancamiento que comienza a sentirse en los bolsillos, un endeudamiento que crece a la par que crece la desconfianza para invertir en el país. En seguridad, el país es un hervidero de tragedias y aberraciones brutales: desde coches bomba hasta fosas clandestinas. Y en la narrativa, el gobierno sabe que, a pesar de su red de propagandistas, bots y paleros de YouTube, tiene perdida buena parte de la conversación real y orgánica en las redes sociales que consumen millones de mexicanos y que apenas les alcanza para conservar espacios cómodos en algunos medios tradicionales y, por supuesto, en “las encuestas”: un espejito de fantasías para evitar que decaiga la moral. La presidenta llega a su Segundo Informe con el bastón de mando roto y la brújula de su legado extraviada. ¿Qué dejará la primera presidenta de México si no es tibieza y complicidad con lo peor de su movimiento?, ¿Cuál será la obra insigne por la que se le recuerde?, ¿Qué logro marcará su nombre en la historia? De entrada, faltan 277 días para la elección de 2027, que se antoja no solamente polarizada, sino marcada por un régimen dispuesto a aferrarse con todo al poder acumulado. Ya vimos que es capaz hasta de usar al narco para ganar elecciones. De Colofón.- Ahora resulta que los programas sociales no se pagan con impuestos, sino que son producto de la “austeridad republicana” de AMLO. Quizá a la senadora Malú Micher no se le dan bien los números porque es más fácil vivir del dinero público que generan los contribuyentes del sector privado. Casi 60 de cada 100 pesos que gasta el gobierno provienen de los impuestos, el resto proviene en su mayoría de deuda. El dinero no aparece por arte de magia o por decreto mesiánico. Y la “austeridad” de AMLO fue otro invento que roza en la mentira, su gobierno terminó gastando mucho más: en 2018 el gasto neto ejercido con respecto al PIB era de 23% y para el cierre en 2024 fue de más de 27%, concretamente un 4% más. Y lo peor de todo es que ese dinero se va en pagar sueldos como el de la Senadora y otros peores.

LuisCardenasMX

22,801 görüntüleme • 8 gün önce