Video yükleniyor...

Video Yüklenemedi

Ana Sayfaya Dön

Joder, este minuto me ayuda a creer en la humanidad. Minuto de dignidad. Estos dos gitanos le cuentan a los suyos que han defendido la cacería nazi en Torre Pacheco que, después irán a por ellos. Y aunque no te guste, hay que estar siempre con el de abajo. Gracias.

246,378 görüntüleme • 11 ay önce •via X (Twitter)

0 Yorum

Yorum bulunmuyor

Orijinal gönderinin yorumları burada görünecek

Benzer Videolar

Sabina, no sé cómo se despide una voz que ha estado en cada esquina de mi vida. Te debo demasiados inviernos que sonaron menos fríos porque estabas tú, cantando al desamor, a la derrota y a la ternura con esa voz rota que nunca quiso fingir. Desde que estaba en la barriga de mi madre, ya eras música en mi piel. Con nueve años te vi en directo por primera vez, y entendí que hay canciones que no se escuchan: se habitan. Tus versos han sido mi casa. He crecido con ellos, he llorado con ellos, he amado y me he roto con ellos. Me han acompañado en hospitales, en aeropuertos, en despedidas. Siempre estabas ahí, como un amigo que nunca me soltó la mano. Has sido banda sonora de cada caída, de cada madrugada insomne, de cada cicatriz que se curaba con versos. “Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver” — cantabas. Y, sin embargo, yo vuelvo siempre a ti, porque tu lugar es mi memoria. Me enseñaste que “algunas veces gana el que pierde”, que se puede vivir “con el corazón en los huesos” y que no hay derrota que no suene más leve si alguien la canta contigo. También que “no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”, y también que hay que brindar “con el alma rota” aunque duela. Me hiciste creer que perder no siempre es perder, que “algunas veces gana el que pierde”, y que el amor, aunque nos arrase, merece cantarse. Hoy me despido en este “hola y adiós”, pero no de ti: porque los que “tienen la frente marchita” y aun así siguen soñando, no mueren nunca. Gracias por recordarme que la vida es agridulce, que hay que brindar “con el alma rota” y que siempre quedará una canción para salvarnos. Yo también creo que “lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción”. Y esa adicción tuya, Sabina, me sostendrá siempre. Hoy me despido de tus escenarios, pero no de ti. Porque seguirás sonando en mi memoria como una patria sin fronteras, como un lugar donde siempre es posible volver. Gracias por prestarme tus versos cuando yo no encontraba los míos, Me despido, sí, pero solo del concierto. De ti, Sabina, no me despido nunca. Gracias por enseñarme que la vida, con todas sus cicatrices, también se puede cantar. Gracias por haber sido sustento, por haber sido luz, por haber sido hogar. Gracias por ser la banda sonora de mi vida. Siempre maestro. Noah

Noah Higón Bellver

43,801 görüntüleme • 8 ay önce