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RAGHSA compró el edificio del laboratorio Boehringer-Ingelheim en Av del Libertador y M Pedraza e hizo el "Centro Empresarial Libertador". Después compró "las canchitas de fútbol" de Arribeños y Campos Salles y en 2019 aprox arrancó la obra del "Centro Empresarial Nuñez" en la manzana del Mc Donald´s. Este...

146,791 Aufrufe • vor 1 Jahr •via X (Twitter)

10 Kommentare

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Tonyvor 1 Jahr

Así quedas si pasas la noche escuchando ese ruido

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Asi q buenovor 1 Jahr

🤣🤣🤣

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memorex ⭐️⭐️⭐️vor 1 Jahr

La aprobación de ese proyecto es TODA de Larreta y compañia

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Asi q buenovor 1 Jahr

igual la aprobación del proyecto me la banco. El tema es que el edificio "suena" y no saben o no pueden solucionarlo

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Nadina ✨vor 1 Jahr

qué locura! Lo escuché 5 segundos y me hizo mal

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SolliSthlmvor 1 Jahr

Me muero. Es como tener tinitus externo. Enloquecedor.

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@stickyfingers12345678vor 1 Jahr

Me jodes que ese es el ruido!! Y la gente al día siguiente no sale a liquidar a nadie?

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AronnaXvor 1 Jahr

Si no pueden solucionarlo deberían pagar los dvh de los afectados

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Eparquio Avitovor 1 Jahr

Se contrata a un físico o ingeniero que haga un modelo de elementos finitos y con el modelo le buscan la vuelta para cambiarle la frecuencia de resonancia a lo que está vibrando

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Asi q buenovor 1 Jahr

Ellos. Nosotros somos de otro edificio.

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Este edificio que tengo detrás es la Torre John Hancock. Un rascacielos que se hundió en el suelo y estuvo a punto de acabar con todos los rascacielos del mundo. Lo más perturbador es que aquel hundimiento lo había predicho una vidente muy famosa, la misma que había anticipado el asesinato de Kennedy, nada menos. El edificio tiene 100 plantas y en 1965, cuando apenas llevaba veinte plantas de construcción, ya se había hundido más de un metro, muchísimo más de lo que nadie esperaba. No era magia, ni profecía: fue una chapuza de la constructora, que ejecutó la cimentación con prisas y acabó provocando el fallo. Se paralizó la obra seis meses, se corrigió lo necesario y, contra todo pronóstico, el gigante se completó. ¿Por qué digo que ese hundimiento estuvo a punto de acabar con todos los rascacielos del mundo? Porque en los años sesenta los superrascacielos eran poco más que quimeras: excesivamente caros, casi inviables. Hasta que un ingeniero de origen bangladesí llamado Fazlur Khan —profesor en el IIT de Chicago, hombre ingenioso, meticuloso, visionario— ideó un sistema que cambiaría la historia: la estructura de tubo con diagonales que veis ahí, que permitía construir un rascacielos de 100 plantas por “solo” 100 millones de dólares. No era solo una ocurrencia técnica, era casi un manifiesto naturalista: inspirado en la resistencia flexible de la caña de bambú, ese tubo con diagonales convertía la fachada en el verdadero esqueleto portante del edificio. Así, si la Torre John Hancock hubiese colapsado, nadie habría querido volver a intentar un superrascacielos. Pero sobrevivió. Y gracias a ello, edificios de 80, 90 o 100 plantas volvieron a multiplicarse por el mundo, todos ellos deudores de aquella primera intuición: un tubo con diagonales, una caña de bambú erigida en acero y vidrio.

Pedro Torrijos

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