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Ricardo Canchanya N🅤ñez

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💛 Y DALE 🅤 ❤️ #GrandeHayUnoSolo #ConLaUHastaElFinal 🏆 Administración & Marketing, Dirigente Deportivo, ExFutbolista #YdaleU

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Más allá del morbo televisivo, el problema vuelve a ser estructural. Si los hechos son ciertos, no estamos ante un “escándalo mediático”, sino ante una falla grave de control institucional. Un jugador lesionado que aparece en reuniones hasta las 8 a.m. evidencia ausencia de protocolos internos de disciplina y recuperación. Un club profesional no puede permitir que la planificación médica y deportiva sea una formalidad. Y si además existe una denuncia por maltrato físico y verbal, el estándar exigible es aún mayor: investigación inmediata, separación preventiva si corresponde y pronunciamiento institucional claro. Lo preocupante es el patrón. Desde hace años se arrastran problemas de lesiones, falta de infraestructura propia, entrenamiento en campo alquilado y una dirigencia más concentrada en sostener el fideicomiso que en fortalecer la estructura deportiva y formativa. Cuando la gobernanza prioriza el flujo financiero sobre la gestión integral del plantel, los costos reputacionales y deportivos terminan explotando en público. Un club que se autodenomina grande no puede reaccionar solo cuando el tema llega a #MagalyTVLaFirme. La grandeza se demuestra con estándares, controles y responsabilidad institucional, no con comunicados reactivos cuando el daño ya está hecho.

Más allá del morbo televisivo, el problema vuelve a ser estructural. Si los hechos son ciertos, no estamos ante un “escándalo mediático”, sino ante una falla grave de control institucional. Un jugador lesionado que aparece en reuniones hasta las 8 a.m. evidencia ausencia de protocolos internos de disciplina y recuperación. Un club profesional no puede permitir que la planificación médica y deportiva sea una formalidad. Y si además existe una denuncia por maltrato físico y verbal, el estándar exigible es aún mayor: investigación inmediata, separación preventiva si corresponde y pronunciamiento institucional claro. Lo preocupante es el patrón. Desde hace años se arrastran problemas de lesiones, falta de infraestructura propia, entrenamiento en campo alquilado y una dirigencia más concentrada en sostener el fideicomiso que en fortalecer la estructura deportiva y formativa. Cuando la gobernanza prioriza el flujo financiero sobre la gestión integral del plantel, los costos reputacionales y deportivos terminan explotando en público. Un club que se autodenomina grande no puede reaccionar solo cuando el tema llega a #MagalyTVLaFirme. La grandeza se demuestra con estándares, controles y responsabilidad institucional, no con comunicados reactivos cuando el daño ya está hecho.

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No es el medio oriente, es La Victoria en los alrededores de Matute 🚽 esa gente aliancista sólo sabe de violencia.

No es el medio oriente, es La Victoria en los alrededores de Matute 🚽 esa gente aliancista sólo sabe de violencia.

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Opinión | La Doble Moral del Apagón: cuando los culpables quieren hacerse las víctimas En el fútbol peruano hay quienes parecen decididos a convertir la desmemoria en su estrategia de defensa. Hoy, los mismos que protagonizaron uno de los episodios más vergonzosos de los últimos años —el apagón de Matute en 2023— intentan presentarse como víctimas y escandalizarse porque Universitario celebró su tricampeonato con un acto perfectamente controlado, coordinado y sin un sólo incidente. La ironía, como siempre, corre por cuenta de los mismos de siempre. En aquella noche de noviembre de 2023, los hechos fueron públicos y notoriamente distintos: el apagón en Matute no fue una celebración, fue un acto deliberado de sabotaje, en medio de insultos, lanzamiento de objetos y caos generalizado. Miles de personas quedaron a oscuras dentro del estadio, en una situación que pudo haber terminado en tragedia. No fue un gesto simbólico ni una ocurrencia estética, fue una acción irresponsable que puso en riesgo la vida de hinchas, futbolistas y personal operativo. Y sin embargo, los mismos que ejecutaron ese acto —y luego fueron sancionados por Indecopi con casi tres millones de soles, por una infracción grave a la seguridad del consumidor— ahora pretenden equiparar aquel episodio con la celebración institucional de la (U). Pero la realidad es contundente: lo ocurrido en el Monumental fue lo opuesto. La (U) apagó las luces después de la premiación, cuando el evento ya había concluido, para dar paso a la vuelta olímpica en un ambiente simbólico, con bengalas entregadas y recogidas por personal autorizado, apagadas luego en baldes con agua. No hubo caos, no hubo descontrol, no hubo riesgo. Hubo planificación, coordinación y respeto por las normas de seguridad. Lo que realmente incomodó a ciertos sectores no fue el supuesto riesgo —porque no lo hubo—, sino el golpe emocional de ver a Universitario celebrar su tricampeonato con la elegancia y la épica que ellos quisieran tener. De ahí surgieron las publicaciones, las insinuaciones y los reclamos digitales de cuentas aliancistas, algunas incluso vinculadas institucionalmente, exigiendo sanciones inexistentes. Pero ninguna autoridad oficial, ni la FPF ni la Liga 1, ha iniciado procedimiento alguno. En cambio, parece que lo que realmente duele es que la (U) haya convertido esa imagen —la vuelta olímpica a oscuras, iluminada por bengalas cremas— en una nueva forma de celebración oficial, una marca de identidad. Mientras otros apagan la luz para esconder la vergüenza, la (U) la apaga para brillar más fuerte. Y esa diferencia no es menor: unos intentan tapar la derrota con sombras, otros iluminan la gloria con fuego controlado y pasión ordenada. La próxima vez que alguien hable de sanciones, que primero recuerde quién puso en riesgo vidas y quién celebró con dignidad. #YdaleU

Ricardo Canchanya N🅤ñez

23,700 views • 10 months ago

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2026: El fútbol peruano entre la liquidez y la supervivencia El 2026 todavía no se juega en las canchas, pero en las oficinas ya se disputó el partido más decisivo del fútbol peruano. Y el marcador, por ahora, revela una verdad incómoda: el modelo de exclusividad total de 1190 Sports hace agua por falta de liquidez. Paradójicamente, la señal abierta —estatal y privada— ha regresado no como competencia, sino como un respirador artificial. Durante años se nos vendió la idea de que la privatización absoluta de los derechos audiovisuales garantizaría estabilidad, crecimiento y pagos puntuales. Hoy, ese relato se estrella contra la realidad: sin caja suficiente y con una base de suscriptores que no crece al ritmo prometido, el negocio necesita oxígeno inmediato. Y ese oxígeno no está en el mercado cerrado, sino en la televisión abierta. En ese contexto, la llegada de Universitario de Deportes al sistema cambia radicalmente la ecuación. A diferencia de la gestión anterior, que sostenía una disputa ideológica y legal con la FPF, Velazco ha optado por una postura pragmática, pero letal: si no pagas, no hay espectáculo. Su advertencia —“de repente no queremos transmitir nuestros partidos”— no es un exabrupto ni un farol comunicacional. Es la posición de quien entiende que la (U) no es un club más, sino el principal activo comercial del sistema. La Noche Crema irá por TV Perú (IRTP), el mensaje no es romántico ni demagógico. No se trata solo de “democratizar” el fútbol. Se trata de demostrarle al mercado que Universitario puede generar alcance masivo, rating e ingresos significativos fuera del ecosistema de L1 Max. Es una demostración de fuerza que obliga a 1190 Sports a buscar liquidez. Aquí aparece una hipótesis que, lejos de ser descabellada, empieza a perfilarse como la salida más viable a la crisis: el modelo híbrido. 1190 Sports necesita pagar. Y necesita hacerlo ya. ¿De dónde sale ese dinero si la cantidad de suscriptores no alcanza? De abrir ventanas. De vender partidos en diferido. De subarrendar contenido. El lanzamiento del Canal D del IRTP —una señal deportiva 100% dedicada— ofrece el marco perfecto. La compra de derechos en diferido de partidos de alta demanda, como los de Universitario, permitiría un esquema de beneficios cruzados: 1190 Sports obtiene caja inmediata sin canibalizar los partidos en vivo; el Estado accede a contenido premium a menor costo, cumpliendo su rol social; y la (U) asegura que su operador tenga los fondos necesarios para cumplir, puntualmente, con sus obligaciones contractuales. Quien todavía dude del interés y la capacidad financiera de la señal abierta debería mirar lo ocurrido con Alianza Lima. La venta de la Noche Blanquiazul a Latina Televisión confirma que el mercado publicitario tradicional sigue vivo y dispuesto a pagar por eventos deportivos. Todo indica que el 2026 podria no ser completamente privado. Sería un año de transición forzada. Los partidos en vivo seguirán en L1 Max, pero los eventos especiales y una selección estratégica de encuentros en diferido migrarían a la señal abierta para subsidiar un modelo que, por sí solo, ya no se sostiene. La incorporación de Universitario a 1190 Sports no será una sumisión silenciosa. Será el catalizador que obligue a abrir el sistema. La falta de liquidez forzará a ceder ventanas. Y la ironía final es evidente: el proyecto privatizador de la FPF podría terminar sobreviviendo gracias a los cheques de la señal abierta. En 2026, el fútbol peruano podría no ser ni público ni privado. Sería, simplemente, un negocio intentando no quebrar. Y en ese tablero, Universitario de Deportes vuelve a ocupar el lugar que siempre tuvo: el de club que define el juego, incluso fuera de la cancha.

Ricardo Canchanya N🅤ñez

15,371 views • 7 months ago

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Columna de Opinión: La Caja Crema y su Responsabilidad en la Escalada de Violencia en Universitario Hoy, en el Estadio Monumental, vivimos un episodio lamentable que no solo mancha la imagen de Universitario de Deportes, sino que también pone en evidencia una peligrosa estrategia de desestabilización orquestada por intereses externos. Un grupo de hinchas intentó agredir al comando técnico y a los jugadores tras la derrota 0-1 contra Alianza Atlético de Sullana. Este hecho no es aislado, ni mucho menos espontáneo. Es el resultado de una campaña sistemática que busca deslegitimar a la actual administración del club y promover un cambio de poder que favorezca a ciertos grupos, entre los cuales destaca la denominada "Caja Crema". En mi artículo anterior, advertí sobre los riesgos de permitir que intereses económicos y políticos se inmiscuyan en la gestión de Universitario. La Caja Crema, bajo el pretexto de ser una plataforma de apoyo al club, ha ido más allá de sus funciones legítimas, promoviendo una narrativa de descontento que, lejos de ser orgánica, responde a una agenda específica. Esta agenda no solo busca influir en decisiones deportivas y administrativas, sino que, como vimos hoy, está dispuesta a recurrir a la violencia para conseguir sus objetivos. La violencia en el Monumental no es un accidente. Es el punto culminante de una serie de acciones que han incluido presiones mediáticas, rumores dirigidos y una victimización sistemática por parte de aquellos que no han logrado imponer su voluntad dentro del marco legal. La Caja Crema, con sus vínculos políticos y económicos, ha actuado como un catalizador de este descontento, alimentando la frustración de un sector de la hinchada para que actúe en su favor. No es casualidad que, tras cada tropiezo deportivo, surjan voces que exigen la renuncia de la administración temporal o cuestionan las decisiones del comando técnico, utilizando un lenguaje que incita a la confrontación. El artículo 361 del Código Penal peruano, que tipifica el delito de usurpación de funciones, es claro: nadie puede ejercer actos propios de una función pública sin el título o nombramiento correspondiente. La Caja Crema, al pretender influir en decisiones que competen exclusivamente a la Administración Temporal designada por SUNAT e Indecopi, no solo viola este principio, sino que también pone en riesgo la estabilidad institucional del club. Y hoy, esa violación tuvo consecuencias graves. La hinchada de Universitario, históricamente apasionada y comprometida, merece respeto y un espacio para expresar su descontento. Sin embargo, no puede ser manipulada por grupos que, bajo el disfraz de "apoyo", buscan intereses propios. La violencia no es el camino, y mucho menos cuando es promovida por quienes se presentan como salvadores del club. La Caja Crema debe ser investigada no solo por su posible injerencia indebida, sino también por su rol en la escalada de tensiones que hoy culminaron en agresiones. Universitario no es una empresa privada al servicio de un grupo de interés. Es una institución en proceso de reestructuración que debe protegerse de actores externos que, al margen de sus discursos, están violando principios básicos del orden jurídico. La hinchada y el país tienen que estar atentos. No solo se juega un campeonato. Se juega la institucionalidad del club, y episodios como el de hoy no pueden ser tolerados. Es hora de que las autoridades, tanto dentro como fuera del club, actúen con firmeza. La Caja Crema no puede seguir operando impunemente, y quienes inciten o promuevan la violencia deben enfrentar las consecuencias de sus acciones. Universitario merece un futuro basado en la legalidad, la transparencia y el respeto, no en la manipulación y la confrontación. #YdaleU

Ricardo Canchanya N🅤ñez

22,492 views • 1 year ago

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