
Ricardo Canchanya N🅤ñez
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💛 Y DALE 🅤 ❤️ #GrandeHayUnoSolo #ConLaUHastaElFinal 🏆 Administración & Marketing, Dirigente Deportivo, ExFutbolista #YdaleU
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Alianza Lima y su "lado correcto de la historia" Universitario de Deportes avala históricamente su grandeza institucional apoyado en un palmarés deportivo cuantificable, un dominio total en finales directas en la era profesional y un rendimiento internacional tangible de máximo prestigio, liderando la tabla histórica nacional y habiendo colocado, en su debido momento, la bandera del fútbol peruano en instancias de una final continental. Frente a esta pared de datos, la narrativa impuesta x Alianza Lima de habitar invariablemente en "el lado correcto de la historia" queda trágicamente desenmascarada; no como una realidad institucional constante ni como una práctica ética medular, sino como una simple, vacía y frágil herramienta de marketing emocional. El "Matutazo de 2023", un triunfo deportivo envuelto forzosamente en penumbras, será registrado en los anales de la sociología deportiva no solo como un campeonato más, sino como el vergonzoso instante definitivo en q un club, superado por el peso de sus propios complejos, prefirió apagar la luz, abrazar el riesgo y hundirse en la oscuridad moral, antes q tener el valor de ver brillar, en su propia casa, la grandeza innegable de su histórico rival.
Ricardo Canchanya N🅤ñez15,517 views • 1 month ago

En el caso del Estadio Monumental ocurrido en 2022, el hincha falleció a causa de un paro cardíaco, desde la perspectiva médico-legal, un paro cardíaco es una Muerte Natural en cambio, el lamentable deceso del 03/04/26 en Matute se califica como Muerte Violenta, La víctima falleció por aplastamiento mecánico y compresión torácica producto de un tumulto y exceso de aforo en la tribuna sur. El estadio (factor externo) fue el arma causante del daño. El argumento tan cojudo de q fue un simple "accidente humano" carece de asidero legal. Al abrir las puertas de su estadio sin licencia, sin control técnico de aforo de Defensa Civil y sin presencia preventiva de ambulancias, el Club Alianza Lima creó un riesgo jurídicamente desaprobado y asumió la responsabilidad directa del siniestro. Esto elimina la figura de un accidente fortuito y la traslada a la tipificación de negligencia grave y homicidio culposo. Con estas razones objetivas, la clausura del estadio Alejandro Villanueva no solo es aplicable, sino que es un mandato legal para las municipalidades correspondientes ante la realización de un evento masivo sin permisos que dejó víctimas fatales y un severo riesgo público. Municipalidad de Lima Municipalidad de La Victoria INDECI Ministerio Público Federación Peruana de Fútbol Policía Nacional del Perú Liga1 Te Apuesto
Ricardo Canchanya N🅤ñez18,680 views • 2 months ago

La comparación es tramposa. Latina y TV Perú no tienen la misma cobertura ni el mismo público objetivo, así que usar esos números para “probar grandeza” es desinformar. La (U) llena estadios, lidera taquillas y sostiene su valor deportivo y comercial con hechos, no con lecturas sesgadas de rating.
Ricardo Canchanya N🅤ñez29,009 views • 4 months ago

Más allá del morbo televisivo, el problema vuelve a ser estructural. Si los hechos son ciertos, no estamos ante un “escándalo mediático”, sino ante una falla grave de control institucional. Un jugador lesionado que aparece en reuniones hasta las 8 a.m. evidencia ausencia de protocolos internos de disciplina y recuperación. Un club profesional no puede permitir que la planificación médica y deportiva sea una formalidad. Y si además existe una denuncia por maltrato físico y verbal, el estándar exigible es aún mayor: investigación inmediata, separación preventiva si corresponde y pronunciamiento institucional claro. Lo preocupante es el patrón. Desde hace años se arrastran problemas de lesiones, falta de infraestructura propia, entrenamiento en campo alquilado y una dirigencia más concentrada en sostener el fideicomiso que en fortalecer la estructura deportiva y formativa. Cuando la gobernanza prioriza el flujo financiero sobre la gestión integral del plantel, los costos reputacionales y deportivos terminan explotando en público. Un club que se autodenomina grande no puede reaccionar solo cuando el tema llega a #MagalyTVLaFirme. La grandeza se demuestra con estándares, controles y responsabilidad institucional, no con comunicados reactivos cuando el daño ya está hecho.
Ricardo Canchanya N🅤ñez17,938 views • 3 months ago

#CasoAlianzaLima Lo de Zambrano responde a un modus operandi reiterado, conductas extradeportivas, entornos nocivos, ausencia de autocontrol y luego el mismo libreto de siempre, negación, minimización y silencio institucional. No es un hecho aislado es un patrón que se repite cuando no hay límites claros. Y Alianza Lima es corresponsable desde la mala gestión. El club tolera, protege o reacciona tarde, sin protocolos, sin sanciones ejemplares y sin liderazgo gerencial. Se priorizan los resultados deportivos por encima de la integridad institucional, y eso termina normalizando conductas impropias. Cuando un club no corrige a tiempo, termina validando el comportamiento. Aquí el problema no es solo el jugador, es la administración del club que mira al costado.
Ricardo Canchanya N🅤ñez18,786 views • 4 months ago

Opinión | La Doble Moral del Apagón: cuando los culpables quieren hacerse las víctimas En el fútbol peruano hay quienes parecen decididos a convertir la desmemoria en su estrategia de defensa. Hoy, los mismos que protagonizaron uno de los episodios más vergonzosos de los últimos años —el apagón de Matute en 2023— intentan presentarse como víctimas y escandalizarse porque Universitario celebró su tricampeonato con un acto perfectamente controlado, coordinado y sin un sólo incidente. La ironía, como siempre, corre por cuenta de los mismos de siempre. En aquella noche de noviembre de 2023, los hechos fueron públicos y notoriamente distintos: el apagón en Matute no fue una celebración, fue un acto deliberado de sabotaje, en medio de insultos, lanzamiento de objetos y caos generalizado. Miles de personas quedaron a oscuras dentro del estadio, en una situación que pudo haber terminado en tragedia. No fue un gesto simbólico ni una ocurrencia estética, fue una acción irresponsable que puso en riesgo la vida de hinchas, futbolistas y personal operativo. Y sin embargo, los mismos que ejecutaron ese acto —y luego fueron sancionados por Indecopi con casi tres millones de soles, por una infracción grave a la seguridad del consumidor— ahora pretenden equiparar aquel episodio con la celebración institucional de la (U). Pero la realidad es contundente: lo ocurrido en el Monumental fue lo opuesto. La (U) apagó las luces después de la premiación, cuando el evento ya había concluido, para dar paso a la vuelta olímpica en un ambiente simbólico, con bengalas entregadas y recogidas por personal autorizado, apagadas luego en baldes con agua. No hubo caos, no hubo descontrol, no hubo riesgo. Hubo planificación, coordinación y respeto por las normas de seguridad. Lo que realmente incomodó a ciertos sectores no fue el supuesto riesgo —porque no lo hubo—, sino el golpe emocional de ver a Universitario celebrar su tricampeonato con la elegancia y la épica que ellos quisieran tener. De ahí surgieron las publicaciones, las insinuaciones y los reclamos digitales de cuentas aliancistas, algunas incluso vinculadas institucionalmente, exigiendo sanciones inexistentes. Pero ninguna autoridad oficial, ni la FPF ni la Liga 1, ha iniciado procedimiento alguno. En cambio, parece que lo que realmente duele es que la (U) haya convertido esa imagen —la vuelta olímpica a oscuras, iluminada por bengalas cremas— en una nueva forma de celebración oficial, una marca de identidad. Mientras otros apagan la luz para esconder la vergüenza, la (U) la apaga para brillar más fuerte. Y esa diferencia no es menor: unos intentan tapar la derrota con sombras, otros iluminan la gloria con fuego controlado y pasión ordenada. La próxima vez que alguien hable de sanciones, que primero recuerde quién puso en riesgo vidas y quién celebró con dignidad. #YdaleU
Ricardo Canchanya N🅤ñez23,635 views • 6 months ago

⚖️ Opinión | La Caja Crema y el riesgo de usurpación institucional en Universitario En las últimas semanas, hemos sido testigos de una campaña orquestada que apunta directamente a debilitar a la actual Administración Temporal de Universitario, liderada por Jean Ferrari. Lo que al inicio parecía una crítica deportiva natural, ha ido mutando hacia una presión política, mediática y hasta institucional, con el claro objetivo de promover un cambio de administración que favorezca ciertos intereses económicos. Detrás de esta narrativa —presentada como “molestia del hincha crema”— se encontraría un grupo de personas vinculadas a la conocida “Caja Crema”, que ha buscado tener un rol más allá del que la ley les permite. Usar la posición como patrocinadores o licenciatarios de marca para influir en decisiones como contrataciones, elección de gerentes deportivos o manejo presupuestal, no solo es una intromisión indebida: es una figura que podría calificar como delito de usurpación de funciones, tipificada en el Artículo 361 del Código Penal peruano. Dicho artículo establece: “El que, sin título o nombramiento expedido por autoridad competente, ejerce actos propios de una función pública o cargo oficial, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres años.” En el caso de Universitario, bajo régimen concursal regido por la Ley N.º 27809, la única autoridad legítimamente facultada para ejercer funciones de dirección, administración y representación es la Administración Temporal designada por SUNAT, supervisada por Indecopi. Cualquier otra persona natural o jurídica que intente influir o tomar decisiones sin ser parte de esta estructura estaría incurriendo en usurpación de funciones públicas, aun cuando alegue un supuesto interés económico, filantrópico o institucional. Lamentablemente, lo que vemos hoy es una serie de presiones públicas, rumores dirigidos, intentos de generar desestabilización y, en paralelo, una victimización sistemática por que no se les otorgó poder de decisión. ¿Acaso no es este el mismo manual con el que se han tomado instituciones en otras esferas del país? ¿Por qué permitir que el club más grande del Perú sea blanco de esta estrategia? El uso de redes sociales, entrevistas direccionadas, vínculos políticos y hasta presuntas conexiones dentro de SUNAT, forman parte de un entramado que busca condicionar la continuidad de una administración para colocar otra más “flexible” a sus fines, lo cual tambien es un delito. La historia reciente del fútbol peruano ya ha mostrado los riesgos de abrirle la puerta a esos intereses disfrazados de buenas intenciones. Universitario no es una empresa privada al servicio de un grupo. Es una institución en proceso de reestructuración que debe respetar su marco legal y proteger su autonomía frente a actores externos que, al margen de sus discursos, están violando principios básicos del orden jurídico. Si realmente existe voluntad de apoyar, que sea en el marco que la ley permite: patrocinio transparente, sin condicionamientos ni injerencia. Todo lo demás, es simplemente una forma encubierta de usurpar funciones. Y frente a eso, la hinchada y el país tienen que estar atentos. No solo se juega un campeonato. Se juega la institucionalidad del club. #YdaleU
Ricardo Canchanya N🅤ñez36,728 views • 1 year ago

2026: El fútbol peruano entre la liquidez y la supervivencia El 2026 todavía no se juega en las canchas, pero en las oficinas ya se disputó el partido más decisivo del fútbol peruano. Y el marcador, por ahora, revela una verdad incómoda: el modelo de exclusividad total de 1190 Sports hace agua por falta de liquidez. Paradójicamente, la señal abierta —estatal y privada— ha regresado no como competencia, sino como un respirador artificial. Durante años se nos vendió la idea de que la privatización absoluta de los derechos audiovisuales garantizaría estabilidad, crecimiento y pagos puntuales. Hoy, ese relato se estrella contra la realidad: sin caja suficiente y con una base de suscriptores que no crece al ritmo prometido, el negocio necesita oxígeno inmediato. Y ese oxígeno no está en el mercado cerrado, sino en la televisión abierta. En ese contexto, la llegada de Universitario de Deportes al sistema cambia radicalmente la ecuación. A diferencia de la gestión anterior, que sostenía una disputa ideológica y legal con la FPF, Velazco ha optado por una postura pragmática, pero letal: si no pagas, no hay espectáculo. Su advertencia —“de repente no queremos transmitir nuestros partidos”— no es un exabrupto ni un farol comunicacional. Es la posición de quien entiende que la (U) no es un club más, sino el principal activo comercial del sistema. La Noche Crema irá por TV Perú (IRTP), el mensaje no es romántico ni demagógico. No se trata solo de “democratizar” el fútbol. Se trata de demostrarle al mercado que Universitario puede generar alcance masivo, rating e ingresos significativos fuera del ecosistema de L1 Max. Es una demostración de fuerza que obliga a 1190 Sports a buscar liquidez. Aquí aparece una hipótesis que, lejos de ser descabellada, empieza a perfilarse como la salida más viable a la crisis: el modelo híbrido. 1190 Sports necesita pagar. Y necesita hacerlo ya. ¿De dónde sale ese dinero si la cantidad de suscriptores no alcanza? De abrir ventanas. De vender partidos en diferido. De subarrendar contenido. El lanzamiento del Canal D del IRTP —una señal deportiva 100% dedicada— ofrece el marco perfecto. La compra de derechos en diferido de partidos de alta demanda, como los de Universitario, permitiría un esquema de beneficios cruzados: 1190 Sports obtiene caja inmediata sin canibalizar los partidos en vivo; el Estado accede a contenido premium a menor costo, cumpliendo su rol social; y la (U) asegura que su operador tenga los fondos necesarios para cumplir, puntualmente, con sus obligaciones contractuales. Quien todavía dude del interés y la capacidad financiera de la señal abierta debería mirar lo ocurrido con Alianza Lima. La venta de la Noche Blanquiazul a Latina Televisión confirma que el mercado publicitario tradicional sigue vivo y dispuesto a pagar por eventos deportivos. Todo indica que el 2026 podria no ser completamente privado. Sería un año de transición forzada. Los partidos en vivo seguirán en L1 Max, pero los eventos especiales y una selección estratégica de encuentros en diferido migrarían a la señal abierta para subsidiar un modelo que, por sí solo, ya no se sostiene. La incorporación de Universitario a 1190 Sports no será una sumisión silenciosa. Será el catalizador que obligue a abrir el sistema. La falta de liquidez forzará a ceder ventanas. Y la ironía final es evidente: el proyecto privatizador de la FPF podría terminar sobreviviendo gracias a los cheques de la señal abierta. En 2026, el fútbol peruano podría no ser ni público ni privado. Sería, simplemente, un negocio intentando no quebrar. Y en ese tablero, Universitario de Deportes vuelve a ocupar el lugar que siempre tuvo: el de club que define el juego, incluso fuera de la cancha.
Ricardo Canchanya N🅤ñez15,371 views • 4 months ago

Opinión | Cuando se compara sin entender: el caso Medifarma, el apagón y la falsa proporcionalidad Algunos socios aliancistas han intentado comparar la multa impuesta por Indecopi a Medifarma por la muerte de siete personas con la sanción al Club Alianza Lima por el apagón de Matute. Dicen que si en un caso hubo fallecidos y en el otro no, la multa al club debería ser mucho menor. Suena contundente, pero demuestra una profunda ignorancia jurídica sobre cómo funciona el régimen sancionador administrativo en el Perú. Primero, las sanciones administrativas no se miden por el daño material o el resultado, sino por la naturaleza de la infracción y el tipo de obligación vulnerada. En el caso de Medifarma, la multa se impuso bajo el Código de Protección y Defensa del Consumidor, un régimen donde el objetivo es la seguridad sanitaria del producto y el derecho del consumidor. En el caso de Alianza Lima, la sanción fue impuesta bajo la Ley de Represión de la Competencia Desleal y normas complementarias, por un acto intencional de distorsión del espectáculo deportivo transmitido al público y a competidores, que afectó la integridad del evento, la transparencia y el derecho de los consumidores a recibir el servicio ofrecido. Son regímenes distintos, con tipos de infracción diferentes. Uno protege la salud pública; el otro protege la competencia, la buena fe y la integridad del mercado deportivo. Pretender medir ambos con la misma vara es como comparar una multa ambiental con una papeleta de tránsito. Segundo, la proporcionalidad en derecho administrativo sancionador no significa que se mida en función del daño físico o número de víctimas, sino de la gravedad de la conducta, su intencionalidad y el impacto en el orden jurídico tutelado. Y aquí está el punto central, el apagón de Matute fue intencional, ejecutado durante un espectáculo deportivo regulado y televisado, con evidente ánimo de perjudicar a un competidor. Esa intencionalidad agrava la sanción según los criterios del artículo 248 de la Ley del Procedimiento Administrativo General (Ley 27444). En cambio, en el caso de Medifarma, la sanción respondió a un hecho lamentable pero derivado de una negligencia industrial, no de una conducta deliberada destinada a obtener ventaja o manipular un resultado público. Por eso la comparación es falaz. No es cuestión de “cuántos murieron”, sino de qué derecho se vulneró, con qué intención y bajo qué régimen jurídico. Y en eso, el caso del apagón fue, objetivamente, una infracción intencional, mediática y dolosa. Indecopi actuó correctamente dentro de sus competencias. Y si a algunos socios aliancistas les resulta incómoda la multa, el problema no está en la proporcionalidad de la sanción, sino en la desproporción de su propio acto.
Ricardo Canchanya N🅤ñez17,394 views • 7 months ago

Columna de Opinión: La Caja Crema y su Responsabilidad en la Escalada de Violencia en Universitario Hoy, en el Estadio Monumental, vivimos un episodio lamentable que no solo mancha la imagen de Universitario de Deportes, sino que también pone en evidencia una peligrosa estrategia de desestabilización orquestada por intereses externos. Un grupo de hinchas intentó agredir al comando técnico y a los jugadores tras la derrota 0-1 contra Alianza Atlético de Sullana. Este hecho no es aislado, ni mucho menos espontáneo. Es el resultado de una campaña sistemática que busca deslegitimar a la actual administración del club y promover un cambio de poder que favorezca a ciertos grupos, entre los cuales destaca la denominada "Caja Crema". En mi artículo anterior, advertí sobre los riesgos de permitir que intereses económicos y políticos se inmiscuyan en la gestión de Universitario. La Caja Crema, bajo el pretexto de ser una plataforma de apoyo al club, ha ido más allá de sus funciones legítimas, promoviendo una narrativa de descontento que, lejos de ser orgánica, responde a una agenda específica. Esta agenda no solo busca influir en decisiones deportivas y administrativas, sino que, como vimos hoy, está dispuesta a recurrir a la violencia para conseguir sus objetivos. La violencia en el Monumental no es un accidente. Es el punto culminante de una serie de acciones que han incluido presiones mediáticas, rumores dirigidos y una victimización sistemática por parte de aquellos que no han logrado imponer su voluntad dentro del marco legal. La Caja Crema, con sus vínculos políticos y económicos, ha actuado como un catalizador de este descontento, alimentando la frustración de un sector de la hinchada para que actúe en su favor. No es casualidad que, tras cada tropiezo deportivo, surjan voces que exigen la renuncia de la administración temporal o cuestionan las decisiones del comando técnico, utilizando un lenguaje que incita a la confrontación. El artículo 361 del Código Penal peruano, que tipifica el delito de usurpación de funciones, es claro: nadie puede ejercer actos propios de una función pública sin el título o nombramiento correspondiente. La Caja Crema, al pretender influir en decisiones que competen exclusivamente a la Administración Temporal designada por SUNAT e Indecopi, no solo viola este principio, sino que también pone en riesgo la estabilidad institucional del club. Y hoy, esa violación tuvo consecuencias graves. La hinchada de Universitario, históricamente apasionada y comprometida, merece respeto y un espacio para expresar su descontento. Sin embargo, no puede ser manipulada por grupos que, bajo el disfraz de "apoyo", buscan intereses propios. La violencia no es el camino, y mucho menos cuando es promovida por quienes se presentan como salvadores del club. La Caja Crema debe ser investigada no solo por su posible injerencia indebida, sino también por su rol en la escalada de tensiones que hoy culminaron en agresiones. Universitario no es una empresa privada al servicio de un grupo de interés. Es una institución en proceso de reestructuración que debe protegerse de actores externos que, al margen de sus discursos, están violando principios básicos del orden jurídico. La hinchada y el país tienen que estar atentos. No solo se juega un campeonato. Se juega la institucionalidad del club, y episodios como el de hoy no pueden ser tolerados. Es hora de que las autoridades, tanto dentro como fuera del club, actúen con firmeza. La Caja Crema no puede seguir operando impunemente, y quienes inciten o promuevan la violencia deben enfrentar las consecuencias de sus acciones. Universitario merece un futuro basado en la legalidad, la transparencia y el respeto, no en la manipulación y la confrontación. #YdaleU
Ricardo Canchanya N🅤ñez22,216 views • 1 year ago

La FPF y el dilema de las sanciones: ¿Justicia o incoherencia? La celebración provocativa de Paolo Guerrero en el Estadio Nacional, tras su partido contra Sport Boys, ha desatado una controversia que pone a prueba la credibilidad de la FPF. Las imágenes del jugador de Alianza Lima señalando a la tribuna, en un gesto claramente desafiante, reavivan el debate sobre la consistencia en las sanciones disciplinarias. La Comisión de Justicia enfrenta un dilema: no sancionar a Guerrero sería incoherente tras el castigo a Fabián Bustos por una celebración similar, pero una sanción podría desatar críticas por un evidente doble rasero. La FPF ya ha mostrado falta de rigor en el pasado. El 8 de febrero de 2025, hinchas de Alianza Lima lanzaron bengalas en el Alejandro Villanueva sin que se aplicaran castigos severos, un contraste alarmante con otras decisiones más drásticas. Este historial de inconsistencia, sumado a la intensidad de la barra brava Comando Svr —que podría escalar tensiones si Guerrero es sancionado—, expone la incapacidad de la FPF para manejar con equidad los casos disciplinarios, un problema vigente desde la reforma de su reglamento en 2023. Se exige claridad, y con razón: el fútbol peruano no puede seguir navegando entre la incoherencia y el riesgo de disturbios. La FPF debe actuar con firmeza y transparencia, o su credibilidad seguirá en caída libre.
Ricardo Canchanya N🅤ñez12,707 views • 1 year ago

🚨 ¿Cómo puede seguir Miguel Grau —hincha confeso de Alianza Lima y exabogado del club— al mando de la Comisión Disciplinaria de la FPF? ⚠️ ¡Conflicto de intereses escandaloso! Mientras a Universitario lo sancionan en tiempo récord, los "apagones" y agresiones continuas en Matute solo reciben multas simbólicas (2 UIT). 💥 ¡Basta de blindajes! #FueraMiguelGrau #JusticiaParaLaU
Ricardo Canchanya N🅤ñez11,747 views • 1 year ago
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