
Daniel Arcucci
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Periodista. Escritor. Biógrafo de Diego Maradona. 📺 F90 (ESPN). 📻 DSports Radio; Mejor Correr (@mejorcorrer); ⌨ Soccer Digest 🇯🇵. Maratonista 🏃
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Desde tiempos inmemoriales -aunque la memoria, justamente, apunta más precisamente a tiempos maradonianos- la selección argentina se ha fortalecido ante la adversidad, ante las creencias, ante las críticas... Como si de una cuestión de idiosincrasia se tratara, a veces necesita la rabia como combustible. Hasta en Qatar, donde llegó como favorita en los pronósticos y como favorita de casi todos, propios y ajenos, necesitó de la argentinidad de Dibu Martínez y Rodrigo De Paul -ellos mismos lo confesaron- para fogonear al propio Messi, indexándole maldad a unas palabras de Van Gaal agresivas pero no tanto. De allí al "Andá pá'llá bobo" no hubo más que un paso y un triunfazo. Por estas horas, el menosprecio a las posibilidades de Argentina y, peor, la solapada o directa acusación de estar siendo beneficiada, sobrevuelan el Mundial como una sombra. Me interesaba saber que pensaba de esto Scaloni, siempre cauto y respetuoso en sus respuestas, y si había una estrategia para responder o, en todo caso, se usaba el descrédito como combustible para responder en la cancha, tal como sucede desde tiempos inmemoriales. O maradonianos. Su respuesta vale la pena. Cómo prácticamente todo lo que dice. "Eso es normal, al igual que habrá gente que no quiera que gane otra selección. Lo que pasa es con nosotros a lo mejor hay bastante más gente que no quiere que ganemos, porque a lo mejor ya ganamos la última. Y eso lo tenemos en cuenta, a los jugadores les llega y lo utilizamos como una especie de rebelión, que se rebelen para jugar aún mejor". #Mundual2026 #MiMundial11
Daniel Arcucci22,290 Aufrufe • vor 12 Tagen

Amanece tórrido el jueves 30 de junio de hace 32 años y detrás de la puerta de la habitación 714 del Sheraton Park Central de Dallas, hay un hombre absolutamente solo con su angustia. Sabe que el día que comienza será peor que aquellos que ha vivido desde el martes 28, cuando en el Babson College de Boston, le anunciaron que su control antidoping del partido contra Nigeria le dio positivo. Diego Maradona ya sabe que todos saben. En la habitación 715, Marcos Franchi piensa una estrategia de defensa. Daniel Bolotnicoff, su abogado, ya ha volado a Los Ángeles acompañando al doctor Peidró y a Agricol de Bianchetti, de AFA. Todavía no saben, Bolotnicoff y Peidró, que su viaje será en vano. Aunque detectan una irregularidad en el proceso, la AFA hace un movimiento letal comunican que retiran oficialmente a Maradona de la competencia, “para permitir el más cómodo trabajo de la FIFA en la resolución del caso”. Lo firman Julio Grondona, David Pintado (River), Pablo Abbatangelo (Boca) y Fernando Miele (San Lorenzo). La maniobra deja a Maradona más solo que nunca. Igual, almuerza con sus compañeros, que a las 16.30 partirán hacia el estadio Cotton Bowl. Antes, desfilan por su cuarto, para despedirse. En el medio, en el cuarto 640, Diego pone su corazón ante las cámaras: “No quiero dramatizar, pero creeme que me cortaron las piernas”, le confiesa a Adrian Paenza. Inmediatamente, baja al lobby y habla con medios de medio mundo: “Quiero tener el derecho a defenderme. Yo no me drogué”, dice. “Me dejaron solo”. Vuelve a la habitación 640. Se sienta a ver el partido de un equipo al que ya no pertenece. Aguanta 25 minutos. Pide (nos pide) quedarse solo. Al rato, con la derrota ya consumada, vuelve a llamarme, ahora a su habitación, la 714. Está solo, de nuevo. “¿Vos me habias pedido una camiseta, no?”, me pregunta. No puedo creer que recuerde eso. Pero él insiste, con una pregunta letal: “¿La querés todavía?”. Amanece tórrido este martes 30 de junio de 32 años después. El hotel ha cambiado de nombre, de Sheraton a Westin, y la habitación, de decoración. Pero ahí está él; un recuerdo absolutamente solo con su angustia.
Daniel Arcucci18,869 Aufrufe • vor 22 Tagen
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