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General Ángel Vivas

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🇻🇪General del antiguo EjércitoDeVenezuela / Lic en Ciencias y ArtesMilitaresAMV / IngCivil IUPFAN / MScFinanzasUNET / Doctor in BAFinanceTAU-USA/ Def de DDHH.

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Mi “detención” no fue ordenada por un tribunal ni juez, fue una orden verbal de Nicolás Maduro en TV, violando todas las instancias: “HE ORDENADO DETENER AL GENERAL EN SITUACIÓN DE RETIRO ÁNGEL VIVAS,QUE LO BUSQUEN Y ME LO TRAIGAN” dijo. Como Nerón cuando mandó buscar a San Pedro

Mi “detención” no fue ordenada por un tribunal ni juez, fue una orden verbal de Nicolás Maduro en TV, violando todas las instancias: “HE ORDENADO DETENER AL GENERAL EN SITUACIÓN DE RETIRO ÁNGEL VIVAS,QUE LO BUSQUEN Y ME LO TRAIGAN” dijo. Como Nerón cuando mandó buscar a San Pedro

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¡MUERTE A LA TIRANÍA Y LARGA VIDA A LA LIBERTAD DE VENEZUELA!

¡MUERTE A LA TIRANÍA Y LARGA VIDA A LA LIBERTAD DE VENEZUELA!

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Muchos creían que había muerto. Unos que había fallecido en ese infierno llamado "El Helicoide", otros que había muerto en mi casa. Unos manifestaron regocijo, no los olvidaré; otros pesar, siempre les agradeceré. Estaba sepultado en vida y fui rescatado. He vuelto ¡AQUÍ ESTOY!

Muchos creían que había muerto. Unos que había fallecido en ese infierno llamado "El Helicoide", otros que había muerto en mi casa. Unos manifestaron regocijo, no los olvidaré; otros pesar, siempre les agradeceré. Estaba sepultado en vida y fui rescatado. He vuelto ¡AQUÍ ESTOY!

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#COMPARTIENDO_LA_HISTORIA #DESMINADO_CA Voy a compartir con ustedes la historia de una fotografía. Esto👇sucedió cuando existían LAS FUERZAS ARMADAS DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA y los militares venezolanos éramos respetados a nivel internacional: El 19/09/1997 recibí el mando de la misión militar multinacional MARMINCA (Misión de Asistencia Para la Remoción de Minas en Centro América). En octubre ya tenía elaborados los cálculos y planes de operaciones para desminar América Central e inmediatamente los comencé a ejecutar. Gracias a Dios que desde el inicio fueron un éxito. El primer problema que enfrenté fue lograr la integración entre los oficiales de diferentes países. Cada grupo se mantenía apartado evitando mezclarse con los demás. Los estadounidenses preferían estar con los estadounidenses, los brasileños igual, también los colombianos, etc. Todos preferían mantenerse dentro de la comodidad de sus respectivos círculos nativos de costumbres, idioma, doctrina y amigos evitando la integración; y sin integración no habría coordinación, ni sincronización, ni equipo y si no lograba conformar un equipo y unir a todos en un solo mecanismo que funcionara articuladamente en las operaciones de desminado irreversiblemente iba a tener bajas (muertos y/o heridos) y por consiguiente mi gestión de mando al frente de la MARMINCA sería un fracaso ¿Por qué? Porque la máxima expresión del éxito en toda operación militar solo se obtiene si además de alcanzar el objetivo no hay bajas. Eso ya me lo había advertido el Coronel Brasileño cuando me estaba entregando. Dentro de su exposición me comentó lo difícil que le había sido cohesionar al grupo. Su gestión tambien tuvo bajas. Además de la integración había otros problemas como por ejemplo las barreras del idioma y las diferencias doctrinarias. Afortunadamente pude resolverlos todos creando un gran equipo que logró extraordinarios resultados. Ese gran equipo que fue la MARMINCA 1997 – 1998 lo comencé a construir desde mucho antes de llegar a Centro América. Lo comencé a formar desde Venezuela, con los oficiales venezolanos que habían sido designados para acompañarme. En Julio de 1997 entregué el cargo que desempeñaba de G4 (Jefe de Logística) de la 22 Brigada de Infantería del Ejército en el Estado Mérida y luego viajé a Caracas a presentarme en la Dirección de Personal del Comando General donde me informaron que había sido designado para “Comandar la Misión del Desminado de Centro América”, que era una misión con riesgo de muerte y que obligatoriamente debía firmar una caución mediante la cual libraba de toda responsabilidad al Ejército en caso de que “me pasara algo”. La firmé y me pasaron a la orden del Ministerio de la Defensa. Me presenté en el Ministerio y ahí fue donde conocí al grupo de oficiales venezolanos del Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional que me acompañarían. Ahí tuvimos que cumplir con un proceso de inducción para la misión. Un día, estando en eso, uno de los oficiales me dijo muy preocupado: “Nosotros vamos a estar en esa misión de desminado compitiendo con oficiales experimentados de los ejércitos más poderosos del mundo que tienen una tecnología muy avanzada y si la usan en las operaciones tal vez ellos nos superen y nos hagan quedar en ridículo y eso me preocupa”. Y entonces yo le respondí, dirigiéndome a todos: “Nosotros somos lo mejor de la ingeniería militar de combate de Venezuela, todos debemos tener eso muy claro en nuestras mentes, somos los mejores de Venezuela y al llegar allá simplemente nos pondremos a trabajar junto a esos oficiales de esos países con toda nuestra fuerza, experiencia y conocimientos. Tal vez alguno de esos oficiales de esos ejércitos sea mejor que nosotros ¿Por qué no? Eso puede ser posible, pero primero va a tener que echarle un cerro de bolas para demostrárnoslo. Primero va a tener que trabajar muy duro con nosotros en esos campos minados para superarnos y demostrarnos que es mejor. Y si lo hace, si lo logra, pues simplemente nos quitaremos el sombrero ante él y le diremos: Usted es mejor que nosotros. Así de simple es que lo vamos a hacer”. Esa sencilla e improvisada arenga infundió a cada uno de los oficiales confianza en sí mismo, espíritu de lucha y voluntad de vencer. Además dejó flotando en el aire un reto de excelencia para todos, incluyéndome a mí, que estimuló la competencia y reconfortó la moral del grupo de venezolanos, animándolos y dándoles seguridad en lo que todos, tanto individualmente como unidos, seríamos capaces de lograr. Después de ahí vinieron muchas situaciones y arengas, que puntualmente fui aprovechando una a una, pero con esa fue que comencé a cohesionar al grupo y a construir lo que meses más tarde sería el espíritu de cuerpo de la MARMINCA. Para diciembre de 1997 la MARMINCA había destruido, solamente en Honduras, más de 1800 minas y una cantidad muy superior de artefactos explosivos no explotados. Algo nunca visto en ese país desde el inicio del desminado en 1994. Y… cuando las cosas salen bien y tienes éxito todos se te acercan y quieren fotografiarse contigo. Eso me pasó durante el año 1998. Tanto en el Comando General o Cuartel General de la MARMINCA en Danlí, Honduras; como en las sedes de Nicaragua, Costa Rica y más adelante Guatemala; constantemente teníamos visitas de ciudadanos, organizaciones internacionales, representaciones políticas, comisiones militares, cuerpo diplomático y la prensa, entre otras; todas de gran importancia para mí y para la misión que comandaba. A mediados de enero de 1998, el Mayor US Army Ronald H Walters Jr. que era el OIC (Oficial a Cargo) del equipo M.I.S.T. (Military Information Support Team) y el Mayor U.S. Army Lentfort Mitchell SR. del Séptimo Grupo Aerotransportado (7th Special Forces Group - Airborne) / U.S. Army Special Forces Command - Airborne) que estaban en apoyo directo de la MARMINCA, me informaron que el CINC USSOCOM (Comandante de Operaciones Especiales del Ejército de los Estados Unidos) había estado haciendo seguimiento a las operaciones de desminado que estábamos desarrollando desde octubre, que estaba muy impresionado con los resultados, y que nos haría una visita. La visita se produjo el día viernes 23 de enero de 1998. Ese día, en el extenso terreno aledaño al Cuartel General de la MARMINCA que nos servía como helipuerto, poco después del mediodía, aterrizaron tres Helicópteros Sikorsky (UH-60) Black Hawk trayendo al General de Cuatro Estrellas Peter J. Schoomaker y su comitiva entre la cual se encontraban el General de Brigada (Brigadier General) Robert W. Wagner Director Adjunto de Operaciones (Deputy Director for Operations, J-3) del Estado Mayor Conjunto (Joint Staff) del Pentágono, y el Teniente Coronel U.S. Army Micke Morales. Después de reunirse con las tropas estadounidenses visitaron el Comando de la MARMINCA donde les hicimos una exposición sobre la estructura funcional de la misión, características del área de operaciones, detalles sobre las operaciones, planes, técnicas, tipos de minas y de artefactos explosivos no explotados encontrados, la optimización de la doctrina de operaciones de desminado que estábamos realizando, la estrategia que estábamos usando y los resultados obtenidos hasta la fecha en toda América Central. También hicimos una demostración de una operación de desminado completa. Luego todos los estadounidenses se retiraron a la sede del Comando del Séptimo Grupo donde había un acto de celebración de bienvenida. Al rato el General me mando a llamar y estuve compartiendo con ellos. Recuerdo que el General me entregó varias “monedas de desafío de las Fuerzas Especiales” diciéndome, palabras más palabras menos: “Cuando te vuelvas a reunir con oficiales de las Fuerzas Especiales de Los Estados Unidos y alguien saca una de estas y la coloca sobre la mesa, todos tienen que sacar la suya también, si tú no la tienes pagas las cervezas”. Cuando estaba finalizando el evento, los integrantes del Séptimo Grupo se reunieron en torno al General para tomarse una fotografía con él y me llamaron. La fotografía se tomó, estuve unos momentos conversando con el General, luego este se retiró porque tenía que iniciar al otro día un recorrido por todas las áreas de operaciones de desminado en América Central que estaban a cargo de MARMINCA, yo no lo pude acompañar porque tenía una agenda para esa semana llena de actividades en Tegucigalpa en la Oficina de la OEA (Organización de los Estados Americanos) con su entonces Director el Doctor Guillermo Molina López y en el Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras con el General Mario Raúl Hung Pacheco para entonces Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras, con el Jefe de Estado Mayor Conjunto el General Lázaro y otros oficiales integrantes del Alto Mando. Luego yo también me retiré. El lunes 26 por la tarde uno de los integrantes del Séptimo Grupo se presentó en mi comando diciéndome que el General había realizado el recorrido por las áreas de desminado en Honduras, Nicaragua y Costa Rica, que había quedado muy complacido y que se había marchado no sin antes ordenar entregarme un presente que traía envuelto. Me lo entregó y al desenvolverlo encontré la fotografía reluciente, enmarcada en cañuela de madera pulida con una dedicatoria en letras doradas, sobre el cristal, escrita y firmada a puño y letra por el General Schoomaker que dice: “Para Ángel Vivas. Con mis mejores deseos y agradecimiento por su amistad y liderazgo en esta importante misión”. Coloqué la fotografía y las monedas sobre un estante al lado de mi escritorio en mi Comando de la MARMINCA donde permanecieron hasta que entregué exitosamente el mando de la misión en septiembre de 1998. Digo exitosamente porque logramos batir récord mundial en operaciones de desminado al haber limpiado de campos minados el área más grande en la historia del desminado mundial sin haber tenido bajas (heridos o muertos), entre otros muchos logros importantes en materia de ingeniería de combate. Luego regresaron conmigo a Venezuela y han estado presentes en todas las oficinas de los diferentes cargos que hasta ahora he desempeñado. Desde que fui pasado a la situación de retiro en el año 2008 la fotografía y las monedas de desafío han permanecido en mi casa en un lugar muy familiar que hemos llamado “La Galería”. Un estar intimo lleno de muchos recuerdos de mi vida familiar y militar. Es mi lugar favorito para leer, reunirme a departir con amigos, compañeros de armas, reflexionar sobre el pasado y planificar el futuro. A la mayoría de las personas que se reúnen ahí conmigo, particularmente a los jóvenes, les llaman la atención las monedas. Para el momento en que publico este post ya han pasado más de 28 años desde el momento en el que fue tomada esa fotografía. Cualquier persona que hoy la vea probablemente no le de importancia, pero para los que estuvimos ahí es un instante muy importante de nuestra vida militar que no puede ser olvidado y que ha quedado congelado para la historia en ese pedazo de papel. Particularmente para mí, verla es trasladarme como a través de una especie de túnel del tiempo a la América Central de los Campos Minados para recordar momentos inolvidables vividos al lado de mis colegas militares de Brasil, Colombia, Costa Rica (Fuerza Pública), Estados Unidos de América, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Venezuela; y muy particularmente con el General Schoomaker porque ese Señor es una leyenda en las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos de América ya que durante su carrera militar participó en casi todas las operaciones militares de importancia que se presentaron en el mundo. Además su carrera militar es especialmente notable por haber sido llamado del retiro en el año 2003 para reincorporarse al servicio activo como el 35.º Chief of Staff of the United States Army (Jefe de Estado Mayor del Ejército de los EE. UU.), cargo que ocupó hasta el año 2007. Para mí es un gran honor que mi trabajo en los campos minados de América Central haya sido objeto de reconocimiento, y en el propio teatro de las operaciones, por un viejo soldado de la talla del General Peter J. Schoomaker. El éxito obtenido en esta misión no fue un logro mío solamente sino del extraordinario equipo de oficiales venezolanos que bajo mi mando dirigió la MARMINCA 1997 – 1998. Fue un éxito militar de las hoy extintas FUERZAS ARMADAS DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA reconocido por muchos países, un éxito que pudo ser aprovechado por el estado para beneficio del país y particularmente de la población de las áreas fronterizas con Colombia pero que lamentablemente los enemigos de Venezuela que ya estaban acechándola, evitaron que eso sucediera. Cuando regresamos a Venezuela en octubre de 1998, el Ministerio de la Defensa nos dio la misión de crear una Unidad Especial para neutralizar la siembra indiscriminada de minas que el grupo terrorista FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) estaba comenzando a realizar en la zona limítrofe con Colombia de los estados Apure, Táchira y Zulia a ambos lados de la línea fronteriza que ya estaba generando bajas en las tropas venezolanas que la patrullaban y víctimas civiles en la población campesina. Trabajamos muy rápido y para noviembre de 1998 teníamos todo listo. En los primeros días de diciembre el Ministerio de la Defensa emitió la resolución mediante la cual se creaba la UEMGMAE (Unidad Especial Móvil para la Guerra de Minas y Altos Explosivos) pero… hasta ahí llegó todo. El 6 de diciembre de 1998 ganó las elecciones Hugo Rafael Chávez Frías que inmediatamente detuvo el proyecto, anuló la resolución y en julio de 1999 desintegró la unidad enviando al personal de retorno a su respectiva Fuerza. Pero… esa interesantísima parte la conocerán en otro post. Y esta es la historia oculta detrás de esa fotografía que mediante este post comparto con todos ustedes. #Zapadores #MilitaryEngineering

#COMPARTIENDO_LA_HISTORIA #DESMINADO_CA Voy a compartir con ustedes la historia de una fotografía. Esto👇sucedió cuando existían LAS FUERZAS ARMADAS DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA y los militares venezolanos éramos respetados a nivel internacional: El 19/09/1997 recibí el mando de la misión militar multinacional MARMINCA (Misión de Asistencia Para la Remoción de Minas en Centro América). En octubre ya tenía elaborados los cálculos y planes de operaciones para desminar América Central e inmediatamente los comencé a ejecutar. Gracias a Dios que desde el inicio fueron un éxito. El primer problema que enfrenté fue lograr la integración entre los oficiales de diferentes países. Cada grupo se mantenía apartado evitando mezclarse con los demás. Los estadounidenses preferían estar con los estadounidenses, los brasileños igual, también los colombianos, etc. Todos preferían mantenerse dentro de la comodidad de sus respectivos círculos nativos de costumbres, idioma, doctrina y amigos evitando la integración; y sin integración no habría coordinación, ni sincronización, ni equipo y si no lograba conformar un equipo y unir a todos en un solo mecanismo que funcionara articuladamente en las operaciones de desminado irreversiblemente iba a tener bajas (muertos y/o heridos) y por consiguiente mi gestión de mando al frente de la MARMINCA sería un fracaso ¿Por qué? Porque la máxima expresión del éxito en toda operación militar solo se obtiene si además de alcanzar el objetivo no hay bajas. Eso ya me lo había advertido el Coronel Brasileño cuando me estaba entregando. Dentro de su exposición me comentó lo difícil que le había sido cohesionar al grupo. Su gestión tambien tuvo bajas. Además de la integración había otros problemas como por ejemplo las barreras del idioma y las diferencias doctrinarias. Afortunadamente pude resolverlos todos creando un gran equipo que logró extraordinarios resultados. Ese gran equipo que fue la MARMINCA 1997 – 1998 lo comencé a construir desde mucho antes de llegar a Centro América. Lo comencé a formar desde Venezuela, con los oficiales venezolanos que habían sido designados para acompañarme. En Julio de 1997 entregué el cargo que desempeñaba de G4 (Jefe de Logística) de la 22 Brigada de Infantería del Ejército en el Estado Mérida y luego viajé a Caracas a presentarme en la Dirección de Personal del Comando General donde me informaron que había sido designado para “Comandar la Misión del Desminado de Centro América”, que era una misión con riesgo de muerte y que obligatoriamente debía firmar una caución mediante la cual libraba de toda responsabilidad al Ejército en caso de que “me pasara algo”. La firmé y me pasaron a la orden del Ministerio de la Defensa. Me presenté en el Ministerio y ahí fue donde conocí al grupo de oficiales venezolanos del Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional que me acompañarían. Ahí tuvimos que cumplir con un proceso de inducción para la misión. Un día, estando en eso, uno de los oficiales me dijo muy preocupado: “Nosotros vamos a estar en esa misión de desminado compitiendo con oficiales experimentados de los ejércitos más poderosos del mundo que tienen una tecnología muy avanzada y si la usan en las operaciones tal vez ellos nos superen y nos hagan quedar en ridículo y eso me preocupa”. Y entonces yo le respondí, dirigiéndome a todos: “Nosotros somos lo mejor de la ingeniería militar de combate de Venezuela, todos debemos tener eso muy claro en nuestras mentes, somos los mejores de Venezuela y al llegar allá simplemente nos pondremos a trabajar junto a esos oficiales de esos países con toda nuestra fuerza, experiencia y conocimientos. Tal vez alguno de esos oficiales de esos ejércitos sea mejor que nosotros ¿Por qué no? Eso puede ser posible, pero primero va a tener que echarle un cerro de bolas para demostrárnoslo. Primero va a tener que trabajar muy duro con nosotros en esos campos minados para superarnos y demostrarnos que es mejor. Y si lo hace, si lo logra, pues simplemente nos quitaremos el sombrero ante él y le diremos: Usted es mejor que nosotros. Así de simple es que lo vamos a hacer”. Esa sencilla e improvisada arenga infundió a cada uno de los oficiales confianza en sí mismo, espíritu de lucha y voluntad de vencer. Además dejó flotando en el aire un reto de excelencia para todos, incluyéndome a mí, que estimuló la competencia y reconfortó la moral del grupo de venezolanos, animándolos y dándoles seguridad en lo que todos, tanto individualmente como unidos, seríamos capaces de lograr. Después de ahí vinieron muchas situaciones y arengas, que puntualmente fui aprovechando una a una, pero con esa fue que comencé a cohesionar al grupo y a construir lo que meses más tarde sería el espíritu de cuerpo de la MARMINCA. Para diciembre de 1997 la MARMINCA había destruido, solamente en Honduras, más de 1800 minas y una cantidad muy superior de artefactos explosivos no explotados. Algo nunca visto en ese país desde el inicio del desminado en 1994. Y… cuando las cosas salen bien y tienes éxito todos se te acercan y quieren fotografiarse contigo. Eso me pasó durante el año 1998. Tanto en el Comando General o Cuartel General de la MARMINCA en Danlí, Honduras; como en las sedes de Nicaragua, Costa Rica y más adelante Guatemala; constantemente teníamos visitas de ciudadanos, organizaciones internacionales, representaciones políticas, comisiones militares, cuerpo diplomático y la prensa, entre otras; todas de gran importancia para mí y para la misión que comandaba. A mediados de enero de 1998, el Mayor US Army Ronald H Walters Jr. que era el OIC (Oficial a Cargo) del equipo M.I.S.T. (Military Information Support Team) y el Mayor U.S. Army Lentfort Mitchell SR. del Séptimo Grupo Aerotransportado (7th Special Forces Group - Airborne) / U.S. Army Special Forces Command - Airborne) que estaban en apoyo directo de la MARMINCA, me informaron que el CINC USSOCOM (Comandante de Operaciones Especiales del Ejército de los Estados Unidos) había estado haciendo seguimiento a las operaciones de desminado que estábamos desarrollando desde octubre, que estaba muy impresionado con los resultados, y que nos haría una visita. La visita se produjo el día viernes 23 de enero de 1998. Ese día, en el extenso terreno aledaño al Cuartel General de la MARMINCA que nos servía como helipuerto, poco después del mediodía, aterrizaron tres Helicópteros Sikorsky (UH-60) Black Hawk trayendo al General de Cuatro Estrellas Peter J. Schoomaker y su comitiva entre la cual se encontraban el General de Brigada (Brigadier General) Robert W. Wagner Director Adjunto de Operaciones (Deputy Director for Operations, J-3) del Estado Mayor Conjunto (Joint Staff) del Pentágono, y el Teniente Coronel U.S. Army Micke Morales. Después de reunirse con las tropas estadounidenses visitaron el Comando de la MARMINCA donde les hicimos una exposición sobre la estructura funcional de la misión, características del área de operaciones, detalles sobre las operaciones, planes, técnicas, tipos de minas y de artefactos explosivos no explotados encontrados, la optimización de la doctrina de operaciones de desminado que estábamos realizando, la estrategia que estábamos usando y los resultados obtenidos hasta la fecha en toda América Central. También hicimos una demostración de una operación de desminado completa. Luego todos los estadounidenses se retiraron a la sede del Comando del Séptimo Grupo donde había un acto de celebración de bienvenida. Al rato el General me mando a llamar y estuve compartiendo con ellos. Recuerdo que el General me entregó varias “monedas de desafío de las Fuerzas Especiales” diciéndome, palabras más palabras menos: “Cuando te vuelvas a reunir con oficiales de las Fuerzas Especiales de Los Estados Unidos y alguien saca una de estas y la coloca sobre la mesa, todos tienen que sacar la suya también, si tú no la tienes pagas las cervezas”. Cuando estaba finalizando el evento, los integrantes del Séptimo Grupo se reunieron en torno al General para tomarse una fotografía con él y me llamaron. La fotografía se tomó, estuve unos momentos conversando con el General, luego este se retiró porque tenía que iniciar al otro día un recorrido por todas las áreas de operaciones de desminado en América Central que estaban a cargo de MARMINCA, yo no lo pude acompañar porque tenía una agenda para esa semana llena de actividades en Tegucigalpa en la Oficina de la OEA (Organización de los Estados Americanos) con su entonces Director el Doctor Guillermo Molina López y en el Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras con el General Mario Raúl Hung Pacheco para entonces Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras, con el Jefe de Estado Mayor Conjunto el General Lázaro y otros oficiales integrantes del Alto Mando. Luego yo también me retiré. El lunes 26 por la tarde uno de los integrantes del Séptimo Grupo se presentó en mi comando diciéndome que el General había realizado el recorrido por las áreas de desminado en Honduras, Nicaragua y Costa Rica, que había quedado muy complacido y que se había marchado no sin antes ordenar entregarme un presente que traía envuelto. Me lo entregó y al desenvolverlo encontré la fotografía reluciente, enmarcada en cañuela de madera pulida con una dedicatoria en letras doradas, sobre el cristal, escrita y firmada a puño y letra por el General Schoomaker que dice: “Para Ángel Vivas. Con mis mejores deseos y agradecimiento por su amistad y liderazgo en esta importante misión”. Coloqué la fotografía y las monedas sobre un estante al lado de mi escritorio en mi Comando de la MARMINCA donde permanecieron hasta que entregué exitosamente el mando de la misión en septiembre de 1998. Digo exitosamente porque logramos batir récord mundial en operaciones de desminado al haber limpiado de campos minados el área más grande en la historia del desminado mundial sin haber tenido bajas (heridos o muertos), entre otros muchos logros importantes en materia de ingeniería de combate. Luego regresaron conmigo a Venezuela y han estado presentes en todas las oficinas de los diferentes cargos que hasta ahora he desempeñado. Desde que fui pasado a la situación de retiro en el año 2008 la fotografía y las monedas de desafío han permanecido en mi casa en un lugar muy familiar que hemos llamado “La Galería”. Un estar intimo lleno de muchos recuerdos de mi vida familiar y militar. Es mi lugar favorito para leer, reunirme a departir con amigos, compañeros de armas, reflexionar sobre el pasado y planificar el futuro. A la mayoría de las personas que se reúnen ahí conmigo, particularmente a los jóvenes, les llaman la atención las monedas. Para el momento en que publico este post ya han pasado más de 28 años desde el momento en el que fue tomada esa fotografía. Cualquier persona que hoy la vea probablemente no le de importancia, pero para los que estuvimos ahí es un instante muy importante de nuestra vida militar que no puede ser olvidado y que ha quedado congelado para la historia en ese pedazo de papel. Particularmente para mí, verla es trasladarme como a través de una especie de túnel del tiempo a la América Central de los Campos Minados para recordar momentos inolvidables vividos al lado de mis colegas militares de Brasil, Colombia, Costa Rica (Fuerza Pública), Estados Unidos de América, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Venezuela; y muy particularmente con el General Schoomaker porque ese Señor es una leyenda en las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos de América ya que durante su carrera militar participó en casi todas las operaciones militares de importancia que se presentaron en el mundo. Además su carrera militar es especialmente notable por haber sido llamado del retiro en el año 2003 para reincorporarse al servicio activo como el 35.º Chief of Staff of the United States Army (Jefe de Estado Mayor del Ejército de los EE. UU.), cargo que ocupó hasta el año 2007. Para mí es un gran honor que mi trabajo en los campos minados de América Central haya sido objeto de reconocimiento, y en el propio teatro de las operaciones, por un viejo soldado de la talla del General Peter J. Schoomaker. El éxito obtenido en esta misión no fue un logro mío solamente sino del extraordinario equipo de oficiales venezolanos que bajo mi mando dirigió la MARMINCA 1997 – 1998. Fue un éxito militar de las hoy extintas FUERZAS ARMADAS DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA reconocido por muchos países, un éxito que pudo ser aprovechado por el estado para beneficio del país y particularmente de la población de las áreas fronterizas con Colombia pero que lamentablemente los enemigos de Venezuela que ya estaban acechándola, evitaron que eso sucediera. Cuando regresamos a Venezuela en octubre de 1998, el Ministerio de la Defensa nos dio la misión de crear una Unidad Especial para neutralizar la siembra indiscriminada de minas que el grupo terrorista FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) estaba comenzando a realizar en la zona limítrofe con Colombia de los estados Apure, Táchira y Zulia a ambos lados de la línea fronteriza que ya estaba generando bajas en las tropas venezolanas que la patrullaban y víctimas civiles en la población campesina. Trabajamos muy rápido y para noviembre de 1998 teníamos todo listo. En los primeros días de diciembre el Ministerio de la Defensa emitió la resolución mediante la cual se creaba la UEMGMAE (Unidad Especial Móvil para la Guerra de Minas y Altos Explosivos) pero… hasta ahí llegó todo. El 6 de diciembre de 1998 ganó las elecciones Hugo Rafael Chávez Frías que inmediatamente detuvo el proyecto, anuló la resolución y en julio de 1999 desintegró la unidad enviando al personal de retorno a su respectiva Fuerza. Pero… esa interesantísima parte la conocerán en otro post. Y esta es la historia oculta detrás de esa fotografía que mediante este post comparto con todos ustedes. #Zapadores #MilitaryEngineering

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Esto 👇sucedió cuando existían LAS FUERZAS ARMADAS DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA y los militares venezolanos éramos respetados a nivel internacional: En 1998 yo comandaba la Misión Multinacional MARMINCA (Misión de Asistencia Para la Remoción de Minas en Centro América) y periódicamente tenía que viajar para supervisar las operaciones de desmantelamiento de los campos minados en los diferentes países, muchos de los cuales se encontraban emplazados en lugares inaccesibles para los medios de transporte convencionales. Solo a pie o por vía aérea se les podía llegar. También con frecuencia debía asistir a reuniones de coordinación con los representantes de la OEA en cada país o con las autoridades de los respectivos gobiernos. En Guatemala por ejemplo tuve muchas reuniones previas al inicio de las operaciones de desminado con los diputados del congreso encargados del área de defensa para que autorizaran la entrada de tropas extranjeras (El equipo internacional de la MARMINCA) a territorio guatemalteco. Fue difícil convencer a las diferentes facciones políticas del congreso pero al final lo logramos. El 10 de marzo de 1998 se abrió la oficina de coordinación de la MARMINCA en Ciudad de Guatemala lo que marcó el inicio formal de las operaciones de desminado en ese país. Mis desplazamientos por aire y mi custodia siempre estuvieron a cargo del Séptimo Grupo Aerotransportado de las Fuerzas Especiales de Los Estados Unidos de América (7th Special Forces Group - Airborne) / U.S. Army Special Forces Command - Airborne) comandado primero por el Mayor Stuart R. Polock y luego por el Mayor Glade J. Tomlinson. Esta unidad disponía de 3 Helicopteros Sikorsky (UH-60) Black Hawk en los que pude desplazarme rápidamente por los países y los campos minados de América Central. Su trabajo fue excelente, su apoyo oportuno y preciso. Fuimos un gran equipo y obtuvimos resultados extraordinarios. Siempre recuerdo su lema “ANYTHING, ANYTIME, ANYWHERE” (LO QUE SEA, CUANDO SEA, DONDE SEA). Las imágenes que pueden observar abajo fueron tomadas durante un viaje de inspección realizado en marzo de 1998. #COMPARTIENDO_LA_HISTORIA #DESMINADO_CA

Esto 👇sucedió cuando existían LAS FUERZAS ARMADAS DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA y los militares venezolanos éramos respetados a nivel internacional: En 1998 yo comandaba la Misión Multinacional MARMINCA (Misión de Asistencia Para la Remoción de Minas en Centro América) y periódicamente tenía que viajar para supervisar las operaciones de desmantelamiento de los campos minados en los diferentes países, muchos de los cuales se encontraban emplazados en lugares inaccesibles para los medios de transporte convencionales. Solo a pie o por vía aérea se les podía llegar. También con frecuencia debía asistir a reuniones de coordinación con los representantes de la OEA en cada país o con las autoridades de los respectivos gobiernos. En Guatemala por ejemplo tuve muchas reuniones previas al inicio de las operaciones de desminado con los diputados del congreso encargados del área de defensa para que autorizaran la entrada de tropas extranjeras (El equipo internacional de la MARMINCA) a territorio guatemalteco. Fue difícil convencer a las diferentes facciones políticas del congreso pero al final lo logramos. El 10 de marzo de 1998 se abrió la oficina de coordinación de la MARMINCA en Ciudad de Guatemala lo que marcó el inicio formal de las operaciones de desminado en ese país. Mis desplazamientos por aire y mi custodia siempre estuvieron a cargo del Séptimo Grupo Aerotransportado de las Fuerzas Especiales de Los Estados Unidos de América (7th Special Forces Group - Airborne) / U.S. Army Special Forces Command - Airborne) comandado primero por el Mayor Stuart R. Polock y luego por el Mayor Glade J. Tomlinson. Esta unidad disponía de 3 Helicopteros Sikorsky (UH-60) Black Hawk en los que pude desplazarme rápidamente por los países y los campos minados de América Central. Su trabajo fue excelente, su apoyo oportuno y preciso. Fuimos un gran equipo y obtuvimos resultados extraordinarios. Siempre recuerdo su lema “ANYTHING, ANYTIME, ANYWHERE” (LO QUE SEA, CUANDO SEA, DONDE SEA). Las imágenes que pueden observar abajo fueron tomadas durante un viaje de inspección realizado en marzo de 1998. #COMPARTIENDO_LA_HISTORIA #DESMINADO_CA

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#EL_HELICOIDE debe ser convertido en: EL MUSEO MEMORIAL DEL HORROR Y LA BARBARIE COMUNISTA EN VENEZUELA. En cada hueco, cada calabozo, cada celda y cada sala de torturas deben estar escritos los nombres de todos los que por ahí pasamos, de los que ahí murieron, de los que sobrevivimos, los horrores que ahí sufrimos así como las fechas y el tiempo que ahí estuvimos enterrados en vida. En la entrada principal del Helicoide, del lado siniestro (izquierdo), en un ambiente tenebroso, deben estar escritos los nombres de todos los esbirros que por ahí pasaron, su cargo y los crímenes que cometieron. Todo el escalafón completo en Jerarquía debe estar ahí con nombres y apellidos y por año. Desde Nicolás Maduro hasta el último esbirro en la jerarquía. Del lado diestro (derecho) de la entrada principal debe construirse un centro de enseñanza, muy luminoso, donde se le enseñe a todos los visitantes, especialmente a los niños, lo que ahí sucedió y que esa barbarie nunca jamás debe volver a pasar en Venezuela ni en ningún pais del mundo. Que no vuelva a repetirse esta tragedia. Hay que enseñarle a los niños la verdad sobre el Socialismo Científico o Marxismo o Comunismo o "Socialismo del Siglo XXI". Hay que enseñarles a todos que esa es UNA DOCTRINA CRIMINAL, UNA IDEOLOGÍA DEL MAL como la calificó el Papá y hoy Santo de la Iglesia Católica Juan Pablo II en su libro "Memoria e Identidad" escrito poco tiempo antes de morir. Hay que enseñarle a los niños y a todo el mundo que esa ideología infernal debe ser proscrita y expulsada de Venezuela, y del mundo, para siempre. Me pongo al frente de eso, si Dios me lo permite. Y tambien se lo encomiendo a todos mis seguidores, y a los que no lo son tambien. No importa que Delcy Rodríguez lo convierta hoy en una sala de pachanga para esbirros. Nosotros mañana convertiremos al Helicoide en lo que debe ser. #HelicoideMemorialDelHorrorYLaBarbarie

General Ángel Vivas

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